En noviembre tuve la oportunidad de visitar Aranjuez, una ciudad que se encuentra aproximadamente a una hora de Madrid. Ya había estado en dos ocasiones, siempre en primavera, y había hecho la típica visita de medio día o un día: ver el Palacio, dar un paseo por el jardín del Parterre y el de la Isla, comer algo rico y listo. Lo cierto es que Aranjuez es mucho más que eso y se merece más de un día para hacer actividades y conocer la ciudad desde puntos de vista diferentes.

Portada del post: Aranjuez en otoño

 

Qué hacer

Al llegar a Aranjuez sobre las diez de la mañana nos encontramos con una ciudad fantasma: la niebla lo cubría prácticamente todo, dándole un aspecto tenebroso que desapareció por completo con los primeros rayos de sol. Al estar rodeada por el río Tajo, la humedad hace que en las primeras horas de la mañana todo se cubra de niebla, especialmente en otoño. 

El Palacio de Aranjuez cubierto en niebla
La Plaza de Parejas

El Palacio Real es el centro de toda la actividad turística, pero antes de entrar a conocerlo es importante saber algo más sobre la historia de la ciudad. Cada vez soy más de la opinión de que para conocer lugares como Aranjuez, con tanta historia y detalles, es necesario que alguien que sepa del tema te lo cuente, así la visita es mucho más enriquecedora, se aprende mucho más y tienes la sensación de que ha valido la pena. En este caso la visita la hicimos con Visit Aranjuez. 

La fuente del Niño de la espina. La estatua original se encuentra dentro del palacio para su mejor conservación.
El jardín del Parterre
Otra de las estatuas que decoran el Jardín del Parterre

En este viaje era la tercera vez que entraba al Palacio Real y la segunda que lo hacía con visita guiada, que me parece todo un acierto porque se disfruta mucho más, además se puede acceder a estancias exclusivas que solo se conocen si se entra con visita guiada.

El Palacio de Aranjuez era el lugar de vacaciones de la realeza española, por lo que os podéis imaginar que se trata de un montón de estancias reales, restauradas para que se parezcan lo más posible a como eran cuando la realeza las ocupaba: camas enormes, cuadros de los reyes y reinas, tocadores y otros muebles confeccionados por los mejores carpinteros de la época y sillas y sillones tapizados con las mejores telas. Es imposible no imaginarse viviendo en un lugar así hace dos o tres siglos, al menos yo siempre que voy me lo imagino.

Detalle del Palacio desde una de las verjas exteriores (dentro no están permitidas las fotografías)

 

En Aranjuez hay un total de cuatro jardines. Alrededor del Palacio se encuentra el jardín de la Isla y el del Parterre y, al otro lado del río, el jardín del Príncipe y el de la Princesita Isabel II. Vale la pena dedicarle un rato a cada uno de los jardines y más en otoño. Las fotos hablan por si solas.

El jardín del Príncipe
Árboles de todos los colores en el jardín del Príncipe en otoño
Paseo con árboles de hojas amarillas a ambos lados. El suelo cubierto de hojas.
El Jardín del Príncipe prácticamente desierto.
El Jardín del Príncipe también cuenta con estanques de cuento
El más grande de todos los jardines es el del Príncipe, con una extensión de 150 hectáreas, de las cuales se pueden visitar más o menos la mitad. Sin lugar a dudas este fue el parque donde más disfrutamos del otoño. Además, como comentaba, la gente suele conformarse con visitar el Palacio Real y los parques más cercanos, y se olvidan del jardín del Príncipe. En este jardín se encuentra el Museo de Faluas reales, embarcaciones que los reyes de España utilizaban para navegar por el Tajo.

Y como si fuéramos reyes, nosotros también quisimos navegar el Tajo en piragua con el Club de Piragüismo de Aranjuez, una actividad perfecta para hacer en otoño en Aranjuez. Y si es al atardecer, aún mejor. Los colores se reflejan en el río, los rayos del sol se cuelan entre los árboles y se respira muchísima paz.

Navegando el Tajo justo antes del anochecer

En Aranjuez también pude probar por primera vez los segways. Esas plataformas deslizantes que a priori dan tanto miedo y que cuando coges práctica, son pura diversión. Además Aranjuez tiene la ventaja de que hay grandes espacios abiertos, por lo que es muy fácil recorrer la ciudad sin preocuparse por los peatones.

En segway por Aranjuez al anochecer

Dónde comer

Desde el 28 de octubre hasta el 20 de noviembre se celebró la Ruta de la Tapa Real, una ruta por diferentes bares que crearon una tapa específica para la ocasión, por lo que uno de los días comimos tapeando en varios restaurantes de la Calle Postas y del Mercado de Abastos. La Calle Postas está llena de bares donde se come muy bien, así que si no coincides con ningún evento gastronómico especial, ir a comer allí es un acierto igualmente.
El Mercado de Abastos es un mercado gastronómico con diferentes restaurantes. Otro de los días comimos en El Patio del Mercado, un restaurante dentro del Mercado, y nos encantó. Excelente relación calidad-precio.

Dónde dormir

En esta ocasión nos alojamos en el hotel All Inn Aranjuez. Este hotel, además de habitaciones espaciosas y colchones cómodos, algo que suelo valorar mucho en un alojamiento, tiene unos desayunos no aptos para dietas.

 

Este viaje lo realicé gracias a Minube y me acompañaron Crónicas de una cámara, Lega Traveler y  MochilerosTV

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