Lo de Bali fue amor a primera vista. Compramos los billetes de avión dos días antes, justo después de hacer el retiro de meditación Vipassana y nos apetecía un mes en el mismo sitio. Un mes en Bali, un mes sin hacer y deshacer maletas, un mes haciendo la compra y cocinando a nuestra manera. Un mes de rutina dentro de un viaje largo, que a veces también hace falta.

Nuestro viaje por Bali no ha sido un viaje ‘normal’. Hemos viajado en pleno mes de diciembre, en temporada de lluvias y justo cuando el Volcán Agung estaba en erupción. Eso ha hecho que Bali estuviese extrañamente vacía. Nos comentaban que, habitualmente, el tráfico suele ser un horror, que en Ubud no cabe un alfiler, que la subida al Volcán Batur sueles hacerla acompañado de un hervidero de gente. Nuestra experiencia ha sido otra, pero independientemente de cuando viajes a Bali, estoy segura de que te va a encantar.  Estas son las 20 razones que han hecho que me enamore perdidamente de esta isla de Indonesia.

Recuerda que puedes saltar al apartado que más te interese en este índice de contenidos.

20 razones para enamorarse de Bali

1. Los balineses

Independientemente de la época en la que vayas, los balineses son un encanto. En general, todos son bastante amables, sonrientes y serviciales. Si quitas a los taxistas gritando ‘taxi’ cada vez que pasas, a los vendedores de mercadillo que a veces se ponen un poco pesados y a algún que otro motorista, el resto son amor máximo.

Nosotros nos alojamos durante un mes en una casa en Bali. La casa estaba ubicada en el patio de atrás de una casa tradicional balinesa, por lo que hemos tenido mucha relación con el dueño, su familia y sus tradiciones.

2. Su cultura

Puede que Bali viva del turismo, pero para los balineses lo primero es su religión y su cultura. Los hindúes balineses tienen unas costumbres muy arraigadas que pasan de padres a hijos. Realizan sencillas ceremonias a diario y  ceremonias de purificación y ceremonias más complejas cada cierto tiempo. Sus bodas duran tres días, incluyen varios vestidos y una visita a un dentista tradicional para que lime los dientes a los novios.

Y esto es solamente pasar de puntillas por algunas de sus tradiciones. Pero si algo me parece verdaderamente auténtico es que estos isleños que han visto su tierra transformarse a golpe de turismo sigan manteniendo sus creencias intactas.

Ofrendas en Bali
Ofrendas en Bali
Mujer balinesa con el traje típico. En la cabeza lleva una cesta con ofrendas para el templo.
Mujer balinesa con el traje típico. En la cabeza lleva una cesta con ofrendas para el templo.
3. Arrozales everywhere

El arroz es el principal protagonista de la gastronomía balinesa y también de sus paisajes. Las terrazas de arroz se encuentran prácticamente en toda la isla y también son atractivo turístico.

Quizá las más conocidas (y también las más turísticas) son las de Tegalalang. Se encuentran a 15 minutos al norte de Ubud y acceder a ellas es gratis. En los diferentes accesos a las terrazas encontrarás pequeñas casetas donde depositar una donación voluntaria.

Terrazas de arroz en Bali
Terrazas de arroz en Bali
4. Los columpios

Desconozco la historia de los columpios en Bali. O en Asia en general. Debió llegar alguien hace unos años, colocar un columpio en una playa o en una terraza, se hizo famoso en Instagram y ahí vieron negocio. El caso es que en Bali hay columpios en muchos sitios. ¡Hasta nosotros teníamos un columpio en nuestra casa!

Pero si quieres columpios profesionales, tienes que visitar Bali Swings. Es el parque de atracciones de los columpios y con vistas privilegiadas.

Columpio colgado de un árbol
Columpio en el Campuhan Ridgewalk
Columpio en la selva
Columpios a otro nivel en Bali Swings
5. Y los nidos

Ojito también al tema de los nidos del amor, que se han puesto muy de moda en los últimos meses y son los reyes de las redes sociales. En Bali Swings tienen algunos. Y en Wanagiri Hidden Hills tienen otra instalación con más nidos y columpios. Wanagiri está más alejado de Ubud y desconozco si hay que pagar entrada.

6. Proyectos solidarios

Si viajas a Bali, puedes plantearte hacer trip-drop. Por si todavía no sabes lo que es trip-drop, puedes leer nuestra experiencia en Cuba aquí. Nosotros conocimos personalmente la IHF Bali, que ofrece clases extra escolares a niños en zonas rurales. Trabajan gracias a donaciones y tienen un presupuesto muy ajustado, así que si quieres, puedes escribirles de antemano para saber si necesitan algo y llevárselo.

Si hacer trip-drop en Bali te interesa, echa un ojo a este artículo. [en proceso]

Entrega de material escolar a niños de Bali
Entrega de material escolar en la IHF de Bali
7. Surf

Tengo sentimientos encontrados respecto al surf en Bali. Si bien esta isla es un referente internacional de este deporte desde los años 70 pero nosotros no lo disfrutamos demasiado. Ya de antemano adelanto que nosotros no somos expertos en surf ni mucho menos. Conocemos la técnica e intentamos ponerla en práctica. Nos gusta el deporte y por eso intentamos practicarlo donde podemos.

En Bali es importante tener muy en cuenta las mareas. Cuando la marea está alta, prácticamente no hay playa. El mejor momento para inexpertos como nosotros es cuando la marea está subiendo.

En nuestro caso particular, el problema que nos encontramos es que para coger olas teníamos que nadar muy a dentro y había bastante profundidad, por lo que teníamos la constante sensación de estar remando sin movernos del sitio. Un esfuerzo muy grande para luego coger (o no) una ola. Acabamos KO y apenas nos subimos en la tabla.

Niñas jugando en el agua. Al fondo, decenas de surferos
Niñas jugando en el agua. Al fondo, decenas de surferos
6. Ceremonias y bailes tradicionales

Ya he comentado que una de las cosas que más nos ha gustado de Bali es su cultura. Si tenéis la oportunidad tenéis que ir a ver un espectáculo de bailes tradicionales. Nosotros vimos uno de Kecak, una danza balinesa que empezó a practicarse en los años 30. La protagonizan hombres, que se sientan en círculo en torno a un líder. A la vez que cantan, hacen movimientos con el torso y los brazos. La danza representa una batalla entre Rama (Dios Indio) y Rávana (demonio).

Por lo que nos contaron, esta danza ha quedado relegada al plano turístico. Aun así, en sus celebraciones mantienen danzas similares. Nosotros pudimos asistir a una de estas ceremonias locales en las que había música y bailes tradicionales. La verdad es que fue una de las mejores experiencias de nuestro mes en Bali. Éramos los únicos turistas, nos prestaron ropa para visitar el templo con el uniforme balinés y nos sentamos a disfrutar de su cultura.

En Bali hay 1655 comunidades y cada comunidad cuenta con un mínimo de 3 templos. Además de los templos que hay en cada casa tradicional balinesa. Cada templo tiene sus celebraciones, así que imaginaos. Prácticamente todos los días es fiesta en algún sitio.

Danza tradicional balinesa
Danza tradicional balinesa
Danza tradicional balinesa
Danza tradicional balinesa
7. Viajar en temporada baja

En diciembre de 2017 Bali ha pasado por un momento negativo en cuanto al turismo se refiere. No solamente por la temporada baja, si no porque a ello se le ha sumado la erupción del Agung. Y cuando no está en erupción, parece que el riesgo sigue ahí. Eso ha hecho que muchas personas hayan cancelado sus viajes a Bali y escojan otros destinos.

Pero a pesar de esto, tengo que decir que para nosotros este bache turístico ha sido un regalo. Hemos conocido Bali tranquilamente, sin prisas, sin agobios, sin gente.

Si decides viajar a Bali en temporada baja, debes saber lo siguiente:

  • Llueve, sí. Y puede que algún día te fastidie los planes.
  • Hay días de sol. Y el sol quema como un demonio.
  • Normalmente amanece despejado y a partir de las 14h empieza a llover. Por eso te recomiendo que te levantes pronto e intentes visitar todo lo que puedas por la mañana.
8. Cascadas

Al ser una isla tan llena de naturaleza, no podían faltar las cascadas. Hay muchas, pero nosotros visitamos dos.

  • Tibumana: es una de las más conocidas, básicamente por su cercanía a Ubud. Se tarda una media hora en moto y al entrar os pedirán una donación voluntaria. La cascada en sí no está mal, pero ese día el agua estaba muy turbia, así que decidimos no bañarnos.
  • Kanto Lampo: de las dos, nuestra favorita. Se paga una pequeña cantidad al entrar pero la verdad es que el sitio está muy bien y hay chicos trabajando allí que te asisten en todo momento. Tan pronto te echan una mano para subir a la cascada como para hacerte 20 fotos. La caída del agua ha erosionado la roca de tal forma que puedes subirte a la cascada y es realmente divertido.
Cascada Kanto Lampo en Bali
Cascada Kanto Lampo en Bali
9. Mercadillos callejeros

Otra de las cosas que abundan en Bali son los mercadillos. En Ubud hay varios, orientados principalmente al turismo donde el regateo está a la orden del día. No te esperes encontrar productos tirados de precio. Al menos por nuestra experiencia, les cuesta bajar de precio y, al empezar a negociar, parten de cantidades altas.

Para los locales, vender algo es símbolo de buena suerte, así que a veces verás como cogen los billetes y los sacuden diciendo eso de ‘good luck, good luck’.

Nuestro mercadillo callejero favorito está en Sukawati. Es poco turístico -especialmente por la mañana a primera hora- y está algo alejado de Ubud. Tiene unos precios bastante mejores y tienen dos zonas, una dedicada al arte y otra a fruta y verdura. La verdad es que si tu intención es comprar bastantes souvenirs, te recomiendo acercarte hasta allí porque te saldrá a cuenta.

10. Alojamiento barato

Aunque dedicaremos un post completo a nuestro alojamiento en Bali, la verdad es que el alojamiento en la isla está muy bien de precio. Por una villa frente a los arrozales hemos pagado unos 500€ en airbnb pero vimos opciones mucho más económicas en esta plataforma y en Booking.

Si viajas en modo low-cost y puedes prescindir de ciertos ‘lujos’ como tener cocina, encontrarás buenas gangas. Pero sobre todo Bali está bien para darse un lujo por el mismo dinero que en España pagarías una noche de pensión u hostal.

11. Los templos

Los templos de Bali merecen un capítulo a parte. Y es que hay tantos y tan bonitos, que no te los acabarías ni aunque vivieras toda la vida en la isla. Pero los hay más famosos, ya sea por su historia o por su ubicación.

Para acceder a los templos hay que llevar puesto un sarong, una especie de pareo que cubre las piernas. Lo utilizan tanto hombres como mujeres. Si visitas un templo y no tienes un sarong, te pueden dejar uno en préstamo para que hagas la visita y lo devuelves al salir. También es habitual que los occidentales paguen por visitar los templos más turísticos. El precio suele rondar las 15.000-30.000 rupias (1-2€).

De todos los templos que visitamos mi favorito es el de Uluwatu. Es el más sencillo pero lo que lo hace especial es su ubicación. Aunque esté en el punto más al sur de la isla, recomiendo la excursión y quedarse unos días por la zona para conocer las playas cercanas.

Si quieres conocer los mejores templos de Bali, te recomiendo este artículo de Viajeros Callejeros, que también han pasado un mes en la isla de los Dioses.

Templo de Uluwatu
Templo de Uluwatu
12. Los adorables (y no tan adorables) monitos

El Becario siempre dice que un lugar donde haya monos gana muchos puntos solamente por el simple hecho de que hay monos. Y es que nos parecen adorables excepto cuando se ponen agresivos. En Bali tienes muchas oportunidades de ver monos en ‘libertad’. Digo ‘libertad’ entre comillas porque son monos que, o bien les dan de comer para que estén cerca de algunas zonas y convertirse así en un atractivo turístico, o bien son ellos los que saben que donde hay humanos hay comida.

Al perder el miedo a los humanos, se acercan demasiado y a veces pueden ponerse agresivos. Y hay que tener cuidado: si un mono te muerde corres el riesgo de que te transmita la rabia y tener que ir al médico a vacunarte. Los monos son animales salvajes a los que mejor no alimentar (y menos con alimentos que para ellos no son naturales como los caramelos, como vimos hacer en el Monte Batur).

En muchos lugares están tan acostumbrados a los humanos que se te subirán a la espalda en busca de tu mochila, te robarán las gafas o las chanclas. Realmente hay que ir con ojo hasta cuando posan para ti y te llevas una instantánea tan adorable como esta 🙂

Un mono y su cría en el monte Batur
Un mono y su cría en el monte Batur
13. Atardeceres

Puede que esta sea nuestra excusa para volver a Bali porque la isla nos regaló tan pocos atardeceres que podemos contarlos con los dedos de una mano. Y es que en época de lluvias, lo normal es que por la tarde esté nublado o cayendo un tormentón.

Eso sí, los atardeceres que vimos… ❤

Atardecer en Bali
Atardecer en Bali
14. Vegetarianos, veganos y proyectos eco

En Bali hay muchísimos centros de Yoga. De hecho hay mucha gente que viaja a Bali para hacer cursos de yoga. Es una práctica que suele estar muy relacionada con la comida sana, el vegetarianismo o el veganismo. Por esa razón hay muchos restaurantes o bien 100% sin productos animales, o bien con muchas opciones en sus menús.

Además, en la isla hay proyectos como la Green School o la Green Village. Aunque son espacios sostenibles donde se educa y se vive en armonía con el medio ambiente, también son bastante elitistas porque no todo el mundo puede permitirse una casa de bambú o asistir a este colegio.

Una de las casas de bambú de la Green Village
Una de las casas de bambú de la Green Village
15. Volcanes

Como todas sus islas vecinas, Bali también es una isla volcánica. El monte Batur y el Agung son dos volcanes activos y este último ha estado en erupción durante gran parte del último trimestre de 2017. Aunque esta podría ser una razón para no viajar a Bali, os recomiendo que consultéis fuentes fiables antes de tomar una decisión. En Twitter podéis seguir a la vulcanología @janinekrippner.

De todo el mes que estuvimos en la isla de los Dioses, cerraron el aeropuerto durante 3 días por la nube de ceniza que salía del Agung. Pero en ningún caso estábamos nadando en lava, como anunciaban algunos periódicos. El Agung se encuentra a unos 50km de Ubud y sí, ha habido gente desplazada de sus hogares y sus trabajos en un radio de 10km alrededor del volcán. No es una situación agradable, pero es la forma de prevenir que haya muertos si la cosa fuese a peor.

Si decides viajar mientras alguno de los volcanes está en erupción, asegúrate de que lo que te cubre tu seguro de viajes y lo que no. Si has comprado el billete antes de que el volcán entrase en erupción y tienes dudas, te digo lo mismo. Es importante saber hasta dónde llega la cobertura de tu póliza en estos casos para que luego no haya confusiones.

Estando en Bali escogimos subir al Batur para disfrutar del amanecer desde la cima. Amanecer amanecer, lo que se dice amanecer no amaneció. Vamos, que más bien vimos nubes y pasamos frío. Pero disfrutamos muchísimo de la subida y de la experiencia.

En la cima del Monte Batur
En la cima del Monte Batur
16. Cafeterías bonicas

Si algo sobra en Bali son las cafeterías bonitas. Necesitaría un mes entero solo visitando cafeterías y restaurantes porque hay lugares que son muy especiales. Mi favorita en cuanto a equilibrio entre estética y producto rico, Folie.

Cafetería Folie
Cafetería Folie, recién sacada de un catálogo de decoración.
17. Los balineses que hablan español

Brutal. Que un italiano hable español pues oye, guay. Pero que un balinés hable español mejor que tú y que yo es algo que me sorprende. En nuestro viaje conocimos a dos, ambos guías. Al primero lo conocimos mientras guiaba a dos chicas españolas y al segundo, porque fue nuestro guía y conductor hasta Uluwatu.

Cada vez somos más fans de contratar tours guiados porque así podemos aprender mucho sobre el sitio que visitamos. Pero en este caso fue muy especial porque llevábamos un mes acumulando preguntas sin respuesta sobre la isla y Kardi nos las contestó todas. Las costumbres y la cultura de Bali son muy diferentes a las nuestras, por lo que es realmente útil contar con alguien del mismo sitio que te pueda resolver cualquier duda o contarte curiosidades del país. Nosotros hicimos este tour con Routive, una empresa española que tiene guías balineses que hablan español. ¡Lo recomendamos muchísimo!

Templo de Uluwatu con los chicos de Sin Parar de Viajar
Templo de Uluwatu con los chicos de Sin Parar de Viajar en la ruta que hicimos con Routive
18. Aprender a conducir moto

Si antes de viajar a Bali alguien me dice que iba a aprender a conducir una moto precisamente en esa isla, me hubiese reído en su cara. Bali tiene fama de ser un lugar con un tráfico horroroso y realmente es así hasta con poco turismo. La única ley es que no hay ley. Avanza, adelanta, mira mucho por el retrovisor e intenta no darte con nadie.

Pero sí, aprendí a conducir moto en Bali y ha sido una experiencia igual de fantástica que de estresante. Yo creo que después de conducir moto en Bali puedo conducir donde sea.

19. Street Art

Si hay algo que no me esperaba en Bali es la cantidad de street art que hay en sus calles. Especialmente en la zona de playa de Canggu y Seminyak descubrimos grandes obras de arte. Ya sabéis que soy una gran fan del arte callejero y Bali también triunfa en ese sentido.

20. Gastronomía típica

Aunque en Bali puedes encontrar restaurantes de todo tipo, también disfrutamos de sus platos típicos. El arroz es la base de su gastronomía y está presente en todas las facetas de los balines. Desde las ofrendas hasta los platos que cocinan.

Además de ser plato principal, el arroz también se cocina de forma dulce. Junto a Kardi, el guía en español de la empresa Routive que nos llevó a Uluwatu, pudimos probar algunos de esos postres más típicos. Estábamos esperando a que amainara la lluvia y un vendedor ambulante se acercó y probamos prácticamente todo lo que tenía. En general, son postres elaborados con arroz, leche de coco y plátano, envueltos en hojas de platanera. Si tenéis la oportunidad, ¡probadlo!

Arroz dulce con plátano y coco, un postre típico balinés
Arroz dulce con plátano y coco, un postre típico balinés

La verdad es que Bali es un lugar en el que se puede estar, no hace falta hacer nada para que sea especial. ¿Tú has estado? ¡Cuéntame lo que hizo que te enamorases de la isla de los Dioses!

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