Pasear por Barcelona da siempre una sensación de movimiento constante, la ciudad no para nunca. No hay un momento de silencio, no hay un segundo en el que no veamos un coche pasar frente a nosotros o un grupo de turistas siguiendo un paraguas rojo; Restaurantes de todos los rincones del mundo nos regalan olores y sabores que nos transportan a donde queramos y en un trayecto de metro podemos pasar de tocar la arena de la playa al verde de la montaña. Barcelona lo tiene todo.

La Plaza de España es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que este año 2012 cumple 1.000 años, no solo alberga grandes obras si no que a sus afueras tenemos uno de los mejores miradores de la ciudad. Desde allí se puede ver toda la Plaza España, los diminutos coches girando a su alrededor y el resto de edificios altos clave de la ciudad: la Sagrada Familia, la torre Agbar y el hotel Arts y la torre de Mapfre en la costa. Barcelona se rendirá a vuestros pies mientras escucháis buena música en directo sentados en las escaleras, o dáis un paseo por los alrededores del museo.
Vistas desde el MNAC
Fuente: Carla Llamas, la Maleta de Carla

 

Desde el MNAC también vemos una de las obras más recientes de la ciudad: el Barcelona Arenas. El edificio original, una plaza de toros, data de 1900. August Font i Carreras fue el responsable del diseño y la construcción de semejante belleza de estilo neomudéjar o neoárabe con capacidad para 16.000 personas. 

Arenas de Barcelona
Fuente: Carla Llamas, La maleta de Carla

 

Las Arenas se construyó en 1900 como respuesta al aumento de población en Barcelona, que ya no cabían en la antigua plaza de toros de la Barceloneta. En 1977 se colgaría el último cartel taurino en esta Plaza de Toros. El ayuntamiento de la ciudad condal expropió entonces las tierras donde se ubicaba la plaza de toros para poder así ampliar el terreno donde se ubicaría la Feria de Barcelona.Finalmente esos terrenos no se utilizarían con tal fin, pero los ex-propietarios no mostraron interés en recuperar la propiedad así que quedó en manos del Ayuntamiento.

Durante muchos años la Plaza de Toros Las Arenas de Barcelona quedó inhabilitada, dejando que la naturaleza y los animales se apoderasen del edificio. El Partido Popular de la ciudad insistía en conservar la fachada por su interés histórico. Y así es como ha sido finalmente.

Detalle de la fachada en la entrada
Fuente: Carla Llamas, La Maleta de Carla
Detalle de la fachada en la entrada
Fuente: Carla Llamas, La Maleta de Carla

Se decidió mantener la fachada y, en su interior, construir un gran centro comercial.
Para asegurar la estabilidad del edificio, ya que muy cerca del mismo pasa el metro y el AVE, lo elevaron y crearon unas enormes columnas en forma de uve donde se apoya toda la estructura, por lo que es más alto de lo que un día fue.

Transformación
Fuente: El periódico de Catalunya

Pasear hoy por Las Arenas de Barcelona es ser consciente de lo que un día se “celebró” en esa tierra. Es caminar sobre la historia mientras vamos de compras, tomamos un helado o acudimos al gimnasio. Y es que este complejo cuenta entre sus instalaciones la friolera de 12 salas de cine, un gimnasio con balneario y una terraza al aire libre que rodea todo el edificio y desde la que se puede ver toda Barcelona. La cúpula del edificio, una de las mayores de Europa, está situada a 27 metros de altura y cuenta con 300 metros de recorrido circular.

Vistas desde la Cúpula
Fuente: Carla Llamas, la Maleta de Carla

Sin duda una de las bellezas más recientes de la ciudad y que vale la pena visitar. La transformación de un edificio impracticable en una obra de arte que genera puestos de trabajo, compras y que garantiza unas vistas inmejorables de toda la Plaza de España. 

 

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