Beruwala y Aluthgama son dos pequeñas ciudades, una al lado de la otra, que nada tienen que ver con las zonas más turísticas de la isla de Sri Lanka. El destino, y también Trivago, que fue quien escogió nuestro hotel(-azo), quisieron que nos alojásemos en Beruwala y que fuese esta localidad y la vecina las primeras que conociésemos.
Un lugar donde lo rural y lo urbano se unen
Estas dos ciudades tienen en común, además de la presencia del mar, que están construidas alrededor de una carretera principal (la misma que también lleva a la capital, Colombo, o al sur).
La carretera principal que cruza Beruwala y Aluthgama
Son lugares donde es fácil conocer la verdadera esencia del país, donde los locales te miran extrañados porque raramente ven a un turista por sus calles. Estando allí, y viendo las caras de sorpresa de la gente al vernos comprar en el mismo supermercado que ellos, entendimos que las personas que se alojan en los resorts de la zona o bien no salen de allí, o si lo hacen es en taxi o tuk-tuk.
En nuestro primer día en Beruwala nos lanzamos a recorrer la zona y un señor en bicicleta se unió animadamente a nuestro paseo. Nos enseñó el templo budista más alto de la zona, que luego resultó ser el lugar donde se resguardaron del tsunami (de eso nos enteramos después, ya os lo conté aquí).
Poco después descubrimos que todos los lunes se celebra un mercado local en Aluthgama. Un mercado en el que esperábamos encontrar algo de comer y tuvimos que conformarnos con unos plátanos. Para acompañar los plátanos, decidimos entrar en lo que parecía una panadería y allí comimos unas empanadas que nos supieron a gloria.
Paseando por el mercado en Aluthgama

 

 

Quizá parezca poco lo que hay que contar de esta zona porque es menos conocida que otras, pero fue nuestro primer contacto con la isla y nos dejó un gran sabor de boca y las ganas de seguir conociendo ese país.
Beruwala y Aluthgama son, sin ser zonas turísticas, la verdadera Sri Lanka. La de las personas que te sonríen al verte, que quieren saber de ti y de dónde vienes, que no quieren nada a cambio de una conversación animada y que lo que quieren es que vuelvas a su país y que hables bien de ellos. Sri Lanka enamora, pero son lugares como este los que te roban el corazón.
Rincones que enamoran

 

Punto y final a un gran primer día en Sri Lanka

 

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