Paseando por las calles de Lisboa es fácil darse cuenta de la cantidad de diferentes transportes que circulan por la capital portuguesa: autobuses, tranvías, coches particulares, taxis, motos, Twizys, y tuk-tuks, muchos tuk-tuks. El tradicional medio de transporte asiático ha llegado a Europa y viene pisando fuerte.
Portada del semanario Sol: Los tuk-tuk invaden Lisboa

 

Los periódicos lisboetas lo califican de invasión, y es que en apenas un año, se ha multiplicado por seis la cantidad de tuk-tuks en la ciudad. “El año pasado había unos 30 vehículos motorizados y este año ya se rondan los 200”, nos cuentan los locales.
Aunque los fines de este negocio son, en teoría, realizar tours turísticos por la ciudad, ¿quién se encarga de regular que no se utilizan como taxi? En este sentido, los vecinos de Lisboa destacan dos problemáticas: la falta de normativa en este sentido, ya que los conductores de tuk-tuk no tienen licencia para operar como taxis, y el ruido y polución que generan estos vehículos. Con 200 tuk-tuks circulando por el centro de Lisboa, la contaminación sonora se ha convertido en algo rutinario y a la vez muy molesto para los que viven en la ciudad.
¿Lisboa o Bangkok?
Esta moda se está extendiendo por Europa: Barcelona, Madrid, París y Berlín, entre otras, ya cuentan con empresas que ofrecen este tipo de servicios, aunque en algunos de estos casos los vehículos son completamente ecológicos y no hacen ruido.
Los tuk-tuk son una opción alternativa para conocer ciudades, un medio de transporte divertido y económico y un ingreso importante en el sector turismo, aunque también un dolor de cabeza para taxistas y locales, que ven sus ciudades invadidas por nuevos vehículos, más contaminación y una competencia difícil de combatir.
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