El Palacio Nacional de Sintra es un edificio que cuenta la historia de la ciudad y también del país, un lugar por el que pasaron numerosos reyes y dejaron su huella arquitectónica que hoy es motivo de admiración por parte de turistas y locales. Es uno de los monumentos más visitados por ser uno de los Palacios señoriales más célebres de la Europa medieval, y uno de los mejor preservados.

El Palacio, imponente entre los bosques de Sintra
El Palacio es lo primero que vemos en Sintra nada más llegar a la estación de autobuses o de trenes. Llaman la atención sus dos chimeneas, que se ven casi desde cualquier punto de la ciudad y que son únicas en el mundo, con 33 metros de altura cada una.
Un poco de historia
El palacio se construyó como residencia de veraneo de nobles. Sintra fue escogido como destino de verano ya que está cerca de la playa pero también es más fresco que Lisboa, por ejemplo, y tiene más vegetación. Y como Sintra estaba de moda, ésta se convirtió en destino escogido por todos los nobles que, imitando a los Reyes, se construyeron grandes mansiones que hoy en día aun vemos por la zona.
Esta residencia tal y como la conocemos hoy tardó en construirse tres siglos, y es que cada rey que pasaba por ella añadía una nueva zona con un estilo completamente difierente. Y esa es una de las características que hacen especial este Palacio, que en su interior encontramos, claramente divididos, el estilo Medieval, el musulmán, el gótico, el romántico, el renacentista y, como no, el manuelino.
El Palacio se utilizó desde el siglo XIII al XX,y cuando finalizó la monarquía en Portugal en 1910, se cerró durante 30 años.

Uno de los salones del palacio, siempre con azulejos

 

La visita al Palacio
Recomiendo hacer una visita guiada, o por lo menos con audioguía, para entender la historia de esta ciudad y admirar lo importante que fue el palacio para ella. De entre todas las anécdotas que nos contaron ese día que tienen relación con el Palacio, me quedo con dos:
– Casa de Fresco: esta es una de las zonas del Palacio Nacional de Sintra, un patio decorado al más puro estilo musulmán, con bonitos azulejos blancos y azules, donde los reyes iban a tomar el fresco. La curiosidad de este patio es que en las paredes se colocaron pequeños orificios por donde salía el agua para refrescarse, pero también con el objetivo de que las mujeres se levantaran las faldas y los hombres pudiesen ver “algo de carne”.

Detalle de la casa del fresco.

 

– Caterina de Bragança: Si se bebe té en Inglaterra es gracias a Caterina de Bragança. Y es que el té lo trajeron los portugueses de China, y ella lo llevó a Inglaterra al casarse con Carlos II y convirtió en costumbre eso de tomarlo a las cinco de la tarde. En el Palacio encontramos un retrato de esta Infanta.
Sin duda, el palacio tiene muchas salas cuyas historias también vale la pena escuchar.
El Mito del Sebastianismo
Cuando el Rey Sebastián Araneda se fue a luchar a África y murió sin dejar heredero, Felipe II anexó Portugal a España. Aun así, los portugueses seguían pensando que el rey volvería algún día para salvarles de los españoles, algo así como una expectativa de salvación milagrosa. 
De ahí a que cuando el portugués Alfonso VI enfermó, fue encerrado en una habitación del Palacio Nacional de Sintra por parte de su hermano que ansiaba el trono. Fue rehén en su propio palacio durante nueve años, algo que se permitió por parte de la sociedad porque tenían miedo de quedarse sin heredero como les había pasado con Sebastián. La habitación donde pasó sus últimos años de vida es la que tiene los suelos más antiguos del palacio.

la habitación de Alfonso VI

 

Este palacio acompaña indudablemente la historia del país y refleja sus ansias y sus miedos. Es un lugar donde podemos hacernos una idea de la belleza arquitectónica que pasó por esas tierras pero también de los entresijos reales que ocurrieron entre sus laberínticos pasillos. Una visita recomendadísima en Sintra. 
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