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Bitácora

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Hoy es un día de esos en los que nada más despertar pienso en las ganas irrefrenables que tengo de coger un avión e irme a conocer un rincón del mundo.
Ya hace un año del día que me cambió un poquito la vida. Suena contundente pero así es.
Era 7 de junio, hacía calor y tenía la persiana medio bajada en mi habitación de Sant Pere de Ribes porque los reflejos del sol no me dejaban ver bien la pantalla del ordenador.
Cuando Pepe Pont me contactó el pasado año para participar en un blogtrip sabía que era una buena oportunidad para conocer gente viajera como yo. Y me apunté sin saber que lo que se estaba cociendo era un pedazo de Asociación de Viajes con el objetivo de profesionalizar el sector, organizar encuentros, formaciones, blogtrips, y otras tantas cosas que quizá en ese momento nadie imaginaba que pasarían y que un año después han pasado, son una realidad y van a más.
Mucho se ha dicho ya sobre el Travel Bloggers Meeting en Gijón, el encuentro anual de bloggers que este año se ha celebrado en Asturias. Pero yo no podía dejar de contar mi versión, porque si algo tienen estos encuentros es que, aunque estemos todos en el mismo lugar, cada uno aporta su visión, su forma de vivirlo, sus sensaciones.
Aterrizar en el aeropuerto del Prat como si fuese ayer que partíamos hacia lo desconocido, en ese aeropuerto que me sabe a casa, a familiar. Cruzar la autovía del Garraf, el peaje y ver el mar, mi mar, desde la ventana del coche.
Los nervios antes de un viaje son una sensación única. A los que sentimos pasión por viajar, por descubrir un nuevo rincón del mundo, a los que siempre tenemos la mente puesta en nuestro próximo destino, se nos enciende algo en el estómago antes de partir.

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