“Gustav nos ha quitado del medio Viñales y otras muchas actividades que teníamos previstas. Era algo que podía pasar. […] El huracán va a alcanzar fuerza 5 en su paso por Pinar del Río. El viento ya ha empezado a soplar y con rachas muy fuertes. Pero de momento seguimos con las puertas abiertas. Aunque el viento sopla con fuerza aun se ve gente en la calle.

Esta mañana se respiraba una calma exagerada en el ambiente. La calma que precede a la tormenta. Todos estábamos tranquilos, como a la espera”. Pinar del Río, 30.08.08

Hoy, cuatro años después, me he puesto a recordar ese huracán que pasó por Cuba mientras nosotros estábamos allí. Recuerdo pocos detalles, pero los que recuerdo son muy nítidos. Una semana antes ya sabíamos de la posibilidad del paso de Gustav por Pinar del Río, y de la posibilidad de que hiciera mella en la zona. Dos o tres días antes no hablaban de otra cosa en Cubavisión. Los pinareños ya se preparaban para el huracán protegiendo sus casas y, algunos, trasladándose a lugares más seguros.

A nosotros nos enviaron desde el centro en el que nos alojábamos a la Casa de la Amistad de Pinar del Río. Cogimos lo imprescindible, un colchón y dejamos el resto de nuestros enseres personales metidos en las maletas, y estas en el centro de las habitaciones, unas junto a otras.

Aún quedaban valientes
 Empezaba a llover y el viento soplaba fuerte, pero para nosotros no dejaba de ser una situación insólita e incluso nos hicimos fotografías junto a palmeras que parecía que iban a salir volando. Seguíamos en el porche contemplando el espectáculo que nos ofrecía la naturaleza, que en ese momento aun era digno de ver.
Las palmeras a punto de salir volando

 

Cuando se complicó la cosa entramos dentro de la casa. Recuerdo que me senté junto a la ventana y miraba a través de las rendijas de las persianas como empezaban a volar trozos de madera, palmeras, aluminio, etc. Se oían golpes en todo el edificio. En la planta superior había entrado agua por alguna rendija y empezó a inundarse. Conseguimos solucionarlo a tiempo antes de que nuestros colchones se inundasen también.
Cenamos a la luz de las velas lo que pudieron cocinarnos y el ron y las bucanero calientes nos acompañaron hasta la hora de irnos a dormir. Yo no dormí en toda la noche. Teníamos la radio puesta, sonaba música cubana y ojalá recordase el nombre de la canción que parecía estar de moda aquel verano…
No podía parar en la angustia de estar allí encerrados, que el agua entrase por cualquier agujero, que una palmera golpease un cristal, que alguien estuviese allí fuera sin un refugio digno.
Amaneció, por fin, y salimos a la calle.

“Después del ciclón, que al final ha sido de fuerza 5, algunas casas se han derrumbado y ha muerto una persona. Estamos sin corriente y, en consecuencia, sin televisión y no podemos informarnos más que por radio, eso si conseguimos sintonizarla. Otra consecuencia de no tener corriente es no tener agua ni aire acondicionado, dos elementos básicos aquí”. Pinar del Río, 31.08.08

Ahora que releo ese texto recuerdo el calor que hacía en Pinar del Río. Pero también recuerdo el caso de aquella mujer que me encontré en la calle y me contó que otro huracán ya le había arrebatado la casa hacia un año, y que ahora su situación era aun peor. Recuerdo las calles de Pinar del Río irreconocibles, llenas de escombros y gente asimilando los daños. Recuerdo postes de la luz en el suelo y a los niños diciéndome que esa semana se iban a alimentar de todos los cocos que habían caído al suelo tras el paso de Gustav.
“Esta semana nos alimentaremos de los cocos que han caído”, nos decían estos niños.

 

He tardado cuatro años en sentarme a escribir sobre Gustav y sobre Cuba. Hoy, mientras escucho a Buena vista Social Club me he puesto a recordar y no podía pasar un día más sin compartir un pedacito de esta experiencia.

Las calles de Pinar del Río tras el huracán

 

Al día siguiente nos llevaron a Viñales, porque aunque en un principio se canceló la visita, decidieron que, pasado el peligro, podíamos hacer una pequeña excursión.

El paisaje era desolador. Un lugar con un atractivo turístico increíble reducido a escombros. Paseamos por las calles de Viñales contemplando el desastre, e incluso pudimos presenciar el reparto de comida que efectuaba el gobierno con una cartilla que recibían los cubanos.

La cola para recibir alimentos y enseres básicos
Las casetas de souvenirs reducidas a escombros

 

Sin duda una tragedia que nos marcó a todos los que estábamos allí pero que demostró la fortaleza y la preparación de los cubanos para este tipo de fenómenos. Ante eventos así, la gente es más solidaria, menos individualista, se valoran las pequeñas cosas y se agradecen los pequeños gestos. Sin duda fueron días en que los cubanos nos enseñaron una gran lección a todos.

 

Paseando entre los escombros
Autor

4 Comentarios

  1. Experiencias como éstas te hacen darte cuenta de que al final estamos en manos de la madre Tierra, y que también en países como en el que vivimos debemos de dar gracias de tener medios para solventar las catástrofes de una manera más rápida.

  2. No te creas, la preparación que tiene Cuba, en este caso, es muchísimo mejor que la que tenemos aquí. unos meses más tarde de este viaje hubieron unos vientos muy fuertes en Barcelona que dejaron una serie de destrozos que no se resolvieron hasta meses después. Hubieron también muertos. ¿No podrían haberlo previsto igual que hacen en Cuba?

  3. Mientras leía tu vivencia me ha dado a pensar en lo que esta sucediendo ahora mismo con el huracán Irma. Te encoge el corazón pensar en el poder de la naturaleza y como puede destruir todo en cuestión de horas.
    Lectura muy amena, enhorabuena!

    • gracias bonita!
      Si hay algo a lo que no le vamos a ganar la batalla nunca es a la naturaleza, por más que nos empeñemos en contaminarla, matar a todas sus especies o decir que el cambio climático no existe. La pena es que siempre se llevan la hostia más fuerte los que menos la merecen!

      un abrazo,

Escribe un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está aceptando nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies