Cuenta la leyenda que el diablo visitó una vez la Frauenkirche, la catedral de Nuestra Señora de Munich. Al entrar, se colocó en el único lugar desde el cual no se podía ver ninguna de las ventanas laterales, y la ventana frontal estaba cubierta por un altar renacentista que se eliminó en 1860. El demonio se burló de la iglesia y su falta de ventanas pero al dar un paso más y ver las grandes vidrieras que dan luz al templo, se enfadó y empezó a soplar, intentando así derrumbar la iglesia.

El lugar donde supuestamente se colocó el diablo, desde donde no se ven ventanas.
Vista desde la huella. Hoy se puede ver la ventana frontal, pero cuando el diablo puso los pies en la iglesia,  el ventanal tampoco se podía ver.
Aunque el diablo no pudo con ella, en 1944 la iglesia fue destruida por los aviones aliados, durante la Segunda Guerra Mundial.
Maqueta de la catedral
La Teufelstritt (pisada del diablo) sigue siendo uno de los primeros elementos que vemos al entrar en esta grandiosa catedral, también símbolo de la ciudad de Munich por sus dos torres, cada una de 99 metros de alto, y que pueden verse desde cualquier punto de la ciudad. En Munich no existen edificios más altos que estas dos torres debido a una ley del consistorio de la ciudad que lo prohibe. 
La construcción se hizo en ladrillo rojo, de estilo gótico tardío, aunque las cúpulas de las torres se añadieron más tarde, y son renacentistas, rompiendo así con la harmonía del edificio.
Las torres de la catedral, una de ellas en obras.
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