Lo sabía: Roma es como Florencia y como tantas otras ciudades turísticas, tiene dos caras.
Un lunes de agosto cualquiera, sobre las 12 del mediodía, acercarse al Coliseo de Roma es toda una odisea. Zig-zaguear entre las miles de personas que se reúnen en sus alrededores, comprando souvenirs, haciendo cola, posando para sus fotografías, e intentar sin éxito una foto decente sin otro turista de por medio. Esa es la rutina diaria de un edificio con 2.000 años de vida y la historia de Roma a sus espaldas.
Tu, viajero que lees este post, levántate unas horas antes y acércate al anfiteatro más famoso del mundo a las 7 de la mañana, cuando alrededor solo hay locales que cogen el autobús para ir a trabajar. En ese momento en el que solo estaréis tu, el sol y el Coliseo. Es el momento de darse una vuelta por la zona, admirar la belleza del edificio circular y sí, hacer fotos (sin turistas). Evitar la temida “hora crucero” es lo mejor que se puede hacer si queremos descubrir la otra cara de Roma.

 

El coliseo a las 7 de la mañana
Las opciones para recorrer Roma son muchas. Caminar es lo que la mayoría hacen, porque el centro de la ciudad no es excesivamente grande y se puede ir viendo por zonas. Ir en autobús o en metro, es otra opción interesante si queremos darle un respiro a nuestros pies.
Pero sin duda, algo que hay que probar en la ciudad es un paseo en Vespa. Primero hay que familiarizarse con las calles, y corres el riesgo de perderte, pero cuando llevas un rato, la sensación es inmejorable. La experiencia fue parecida al trikke en Barcelona, pero más rato y más intensa, ya que con la Vespa te mezclas en el caótico tráfico italiano.

 

Otra opción para disfrutar de la ciudad a un ritmo diferente y algo más económica es alquilar una bicicleta. En nuestro caso, el hotel Dei Mellini tenía bicicletas gratuitas a disposición de los clientes, y seguro que pasa lo mismo en muchos alojamientos italianos.
Es importante saber qué es lo que queremos ver en una ciudad. Y más si vamos con el tiempo ajustado. Un plan nunca está de más para no perder el tiempo buscando en el destino. Pero en Roma, como en todas partes, hay que tomarse un ratito para pasear sin rumbo y conocer la otra cara de sus calles. Quizá os pase como a nosotros en nuestro último día, y os sorprenda, y os enamore aun más.
Rincones de Roma
Nosotros escogemos cómo viajar, con quién y a qué hora. Escogemos qué queremos ver y cómo lo queremos ver. Y también qué es lo que queremos aprender en cada viaje. Nuestra recomendación, después de una semana en la ciudad, es que busquéis esos pequeños detalles que harán especial vuestra estancia y vuestro viaje, y que encontréis vuestras dos caras de Roma. 
 
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2 Comentarios

  1. Roma es realmente una ciudad caótica y maravillosa… lo de visitar los monumentos temprano es algo tan sencillo pero la gran mayoría de la gente no lo hace. Curioso, ¿verdad? Espero un día tener coraje y hacer un recorrido en Vespa en algún lugar de Italia.

    ¡Muy buen post! 🙂

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