A pesar de que siempre me quejo de que Madrid no tiene mar, tiene muchas otras cosas que no es que compensen (porque es difícil de compensar la falta de mar cuando lo has tenido a 5 minutos de ti toda tu vida), pero hacen más llevadera la vida en la capital.
Cuando has tenido el mar cerca siempre y te vas a vivir a una ciudad en el centro de un país, tienes una sensación de ahogo bastante curiosa, de que no puedes ir a coger aire a ningún sitio porque estás rodeado y no hay escapatoria. Y aunque Barcelona tiene un aire igual de contaminado que el de Madrid, parece que te vas a la playa y no se nota tanto.
Pero como os digo, hay un montón de cosas que hacen de la vida en Madrid una aventura casi constante. Os cuento.
El Palacio de Cristal en el Parque del Retiro
1. Está en el centro del país, y eso garantiza un montón de escapadas a sitios que no conocía hasta ahora: Segovia, Ávila, Toledo, El Escorial, y tantas otras que me quedan por hacer.
2. La sierra, ese lugar al que escaparte cuando no tienes el mar. No está nada mal, sobretodo en invierno, todo nevadito. Y en verano está bien para huir del calor infernal de Madrid.
En la presa de Navacerrada, a las afueras de Madrid
3. En Madrid siempre hay algo que hacer: una exposición, un concierto, un mercadillo, etc. Es una ciudad en constante movimiento y con mucha vida.
4. Hablando de vida, la vida en la calle. Las terrazas y los bares siempre están a rebosar, da igual el día de la semana que sea. La cervecita afterwork es sagrada, el vermut del domingo es sagrado, la copa del sábado noche es sagrada. ¡Aquí se vive en la calle!
 
Allá donde fueras, haz lo que vieras. Nosotros también nos sumamos al rico afterwork.
 
5. El tapeo. Puede que me esté costando encontrar unas patatas bravas similares a lo que yo estoy acostumbrada en Sitges, pero si no son patatas bravas…es cualquier otra cosa. Si encuentras un buen bar castizo, de Madrid de toda la vida, verás que está todo rico rico, pero siempre acompañado de una cerveza bien fría y bien tirada.
6. Los barrios de Madrid. A veces el centro está tan exageradamente lleno de gente, que los barrios son una vía de escape encantadora. Todo es más barato y en muchas ocasiones es como si pasearas por un pueblo. Lo bueno de vivir una ciudad y no visitarla de paso es poder conocer todos esos rincones únicos.
Barrio de Malasaña
7. Las puestas de sol, especialmente desde el Templo de Debod. La vi el otro día por primera vez y ya muero de ganas por volver.

 

8. Lugares gratis desde donde disfrutar de las vistas, como el espacio Gourmet del Corte Inglés de Callao. Vistas a la Gran Vía y casi de 360º de Madrid for free.
Madrid también ha supuesto muchas otras cosas, que incluyen trabajo, conocer gente nueva y echar (mucho) de menos a mi gente. Porque aunque todo esto sea una aventura nueva y diferente, tu casa es tu casa, tu familia está lejos y eso no mola nada, y muy de vez en cuando te apetece ir a tomarte una cerveza con tus amigos a la plaza del pueblo.
Y el mar, ay el mar…
Playa de Sitges

 

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