Hace unos días pensaba en ese viaje que nos pilló a todos tan de sorpresa. Recuerdo cómo supe de él antes que nadie y cómo nos enteramos de que nos lo habían concedido.
Por aquel entonces yo formaba parte del Consejo escolar de mi instituto representando a los alumnos y Susanna Soler, nuestra profesora de inglés, representaba a los profesores. Era finales de agosto o principios de Septiembre en una de esas reuniones que a mi me aburrían pero en las que se discutían cosas que parecían de extrema importancia. A mis 15 años la verdad que me daban un poco igual.

Objetivo: Hollywood
Ese día Susanna captó mi atención. Proponía ante el consejo escolar que el conjunto de estudiantes que empezaba cuarto de ESO, es decir, mi curso, se presentasen al programa ORATOR del departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya. Nos presentaríamos con un proyecto basado en el cine de Bollywood y Hollywood, haciendo un repaso a sus inicios y su historia. Los ganadores, conseguirían una beca económica para viajar a un país de habla inglesa. Y nuestra ciudad de destino sería, como no, Hollywood.
Me entusiasmé mucho y lo comenté con mis amigos más cercanos. El primer día que hicimos inglés en 4o de ESO empezamos a hablar del proyecto. Y recuerdo ese curso como el trabajo constante por llegar a un objetivo: todo aquel que consiguiese aprobar la asignatura de inglés podría participar del viaje en caso de resultar ganadores.
Se nos dividió por niveles y todos los contenidos que teníamos que tratar ese año fueron integrados en el proyecto y orientados al cine. Con mi equipo, fuimos los encargados de rodar un corto. Preparar el guión, el storyboard, los personajes, localizaciones, vestuarios y atrezzo. Posteriormente editarlo y presentarlo.
Era Sant Jordi del año 2004 cuando, celebrando lo que en Catalunya se conocen como los Jocs Florals, unos premios de ámbito culturales, anunciaron que nuestro proyecto había ganado: se nos otorgaban 1.000 euros por estudiante para viajar a Hollywood en Septiembre. Corrimos a abrazarnos, la euforia podía con nosotros, lágrimas en los ojos, incrédulos de que realmente aquello nos pasase a nosotros. Una alegría que solo se vio interrumpida por la cara amarga de la historia, que vino de parte de los que no aprobaron inglés ese año y que, en consecuencia, no pudieron acompañarnos en ese momento de alegría.
Lo recuerdo también como un momento de pánico ante la novedad, de euforia ante la primera vez que viajábamos al continente americano, de agradecimiento por el esfuerzo de muchas personas, una alegría descontrolada.
Mi primer diario de viaje

Ese verano se nos propuso empezar a buscar información del viaje y, a finales de agosto, empezamos unas clases preparatorias para el viaje. Nos presentaron el programa de viaje, las actividades que realizaríamos en Hollywood y las familias con las que nos quedaríamos una vez allí.

Nuestros padres, emocionados con nuestro primer viaje a América, nos regalaban las primeras cámaras digitales que habían salido al mercado, con un buen cargamento de pilas y una tarjeta de 500mg que, por aquel entonces, era más que suficiente.

Quedaban menos de 10 días para viajar y todos estábamos entusiasmados como sólo se está a los 16 años.  43 adolescentes viajando a la meca del cine. 43 adolescentes descubriendo mundo, cruzando fronteras, aprendiendo nuevas formas de ver las cosas. 43 mentes de 16 años mucho más abiertas. Fue, para muchos, el primer gran viaje de nuestras vidas y, también para muchos, un viaje inolvidable.

From Hollywood to Bollywood: el equipo

 

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2 Comentarios

  1. jiji, esto fue solo el principio! Tengo ya ganas de publicar la segunda parte, pero son muchas experiencias y condensarlas va a ser complicado!

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