Los nervios antes de un viaje son una sensación única. A los que sentimos pasión por viajar, por descubrir un nuevo rincón del mundo, a los que siempre tenemos la mente puesta en nuestro próximo destino, se nos enciende algo en el estómago antes de partir.

 

Salto frente al lago Ohrid, en Macedonia
Los que vivimos cada viaje con pasión, porque nos da igual si es Cuenca, Madrid, Menorca o la conchinchina, y preparamos ese viaje con entrega, con dedicación, buscando las rutas, los paisajes más bellos y los lugares donde hacer las mejores fotos. Todos esos compartimos esa emoción atragantada de la que me hablaba Adriana Herrera el otro día en Twitter.
Ese sentimiento inigualable antes de coger un avión, ese gusanillo que asoma antes de cada (gran) viaje. Ese vértigo en el estómago cada vez que lo pienso.
A los que se nos ilumina la cara cuando hablamos de nuestros viajes, y sobretodo a los que hemos escogido vivir la vida como si fuera una gran travesía y no queremos perdernos ni el rincón más remoto de esta maravillosa tierra en la que vivimos. A todos esos nos dan ganas de saltar, de gritar, de volvernos locos ante la idea de dejarlo todo e irnos a dar la vuelta al mundo solo con billete de ida.
Decía Mae West que sólo se vive una vez, pero que si lo haces bien, una es suficiente. Yo no conozco mejor vida que la que te da coger un avión e ir a recorrer mundo, a exprimir el tiempo, a aprender de otras culturas y enriquecer la tuya propia. No conozco un sentimiento igual al de hacer la maleta pensando en el viaje.  Cuando hacemos listas interminables de cosas que no queremos dejarnos, pero sobretodo cuando empezamos a colocarlas ordenadamente en la maleta, sabiendo que volverán completamente del revés. Y no conozco otra sensación parecida a la de volver y traer el doble de equipaje en forma de recuerdos, imágenes y momentos difíciles de explicar con palabras.
Maleta en mano
Si alguien sabe de algo que te produzca un sentimiento y un enriquecimiento parecido, igual o superior, que me lo cuente, que quiero probarlo;)
Mientras tanto, me quedo con Walt Whitman y su “No te detengas”, y con Mario Benedetti y su “No te rindas”, que ayudan a calmar los nervios pre-viaje, pero sobretodo motivan a cualquiera a mirar hacia el futuro con el triple de energía.

 

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
Autor

4 Comentarios

    • En mi caso va a ratos. Sé que voy a disfrutar mucho preparándolo, pero espero que el viaje lo supere todo. El volver igual es lo más difícil jeje:)

  1. QUE NO VENGA EL FRIO, QUE NO VENGA; QUE EL ALBA TE ENCUENTRE EN MI REGAZO, SEGURA Y CALMA.QUE NO VENGA EL FRIO

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