Cogimos un avión desde Newbery a las 13:20h sin comer nada pero muy contentos. Nuestra felicidad nos permitió hablar con los pilotos como grandes ingenieros experimentados que somos, y acabamos con sus números de teléfono en nuestros bolsillos y promesas de futuras llamadas.
El trio de viajeros
Aterrizamos comiendo galletas de dulce de leche en el aeropuerto de película de Iguazú. Una pista en el medio de un bosque tropical sin valla alguna. Sabíamos que estábamos ya en Iguazú porque incluso durante el aterrizaje se empieza a oír el salpicar de las cataratas!
El aeropuerto de Iguazú

 

Después de algunos problemas con el autobús y con nuestro siguiente Couchsurfer (nos estaba esperando en el aeropuerto del lado brasileño), llegamos a Puerto Iguazú, un pequeño pueblo de montaña con muchas casas de colores y árboles. A pesar de la lluvia constante, las calles y avenidas tienen un color naranja muy característico.
Los dos hostels juveniles internacionales estaban llenos, hecho que un señor sin parte de su dentadura aprovechó para ofrecernos un hostel desconocido con todas las comodidades y muy barato. No hace falta decir que el agua de la piscina estaba verde, la cocina probablemente había sido el escenario de una película de horror y aun estamos esperando la conexión wifi…

La cocina “del terror”

 

Pero eso no afectó nuestra energía positiva y acabamos tomándonos un helado italiano con un camarero italiano bajo la lluvia tropical. Para aquellos amantes del dulce de leche no os preocupéis, siempre es posible encontrarlo en forma de helado!
Panorama de las cataratas de Iguazú
Al día siguiente nos levantamos a las 8 de la mañana directos hacia las cataratas de Iguazú. Empezamos con el paseo superior, que consta de 3 balcones principales desde donde se ven algunas cascadas desde arriba, a cada cual más impresionante. Después tomamos un pequeño tren que te lleva hasta la catarata conocida como Garganta del Diablo. Te deja realmente sin palabras observar todos esos miles y miles de litros de agua cayendo, y te sientes como si tu también estuvieses dentro de la cascada.
El tiempo se para y el agua continua cayendo. Y ves la catarata como la vería un pájaro y te das cuenta de lo increíble que es este lugar. 
litros y litros de agua cayendo
Después de comer empezamos el paseo inferior. En este trayecto te sientes rodeado por las cataratas y puedes ver más de cerca las particularidades de cada una. Además, se observa mejor la fauna exótica de la zona: pájaros, coatis, iguanas, etc. Nuestra última parada en esta parte del paseo fue bajo las cascadas con un pequeño barco, donde las gotas caían como agujas, pero la experiencia valió mucho la pena.
La ducha bajo las cataratas acabó con nosotros mojados de arriba a abajo y un litro de agua en nuestras botas. ¡Pero no importa porque hacía sol!
Volvimos a la ciudad y compramos un billete de 22 horas de autobús a Tucuman. 22 horas de sandwiches. Tuvimos la oportunidad de participar en un bingo y, solo por el entusiasmo que le pusimos, ganamos una botella de vino.
En Tucuman nos dirigimos a casa de nuestro siguiente Couchsurfer, Joaquin. Comimos unas empanadas y nos llevó al mejor mirador de la ciudad, un lugar de lo más romántico!
Recomendaciones: Llevad y utilizad siempre loción o spray anti-mosquitos, sobre todo de noche. ¡Están hambrientos!
Precio para ir a las cataratas: 
  • Taxi 70 pesos/persona.
  • Entrada: 170 pesos/persona.
We took the airplane from Newbery at 13h20 without eating but happy (thank you Fernet!). Our happiness allowed us to talk with the pilots as great experienced engineers and finishing with their numbers in our pockets and many promises of calls. 

 

The three travelers
We landed while eating Dulce de Leche cookies in the film-like Iguazú airport, a runway in the middle of the dense tropical forest without any fence. Even in the landing you can start feeling the waterfalls spatters!
After some problems with the bus and our next CouchSurfer (he was waiting on the Brazilian airport), we arrived in Puerto Iguazu, a small mountainous village with many colored houses and trees. However, because of the frequent rain, streets and alls have a very characteristic orange tone.
The two International young hostels were full occupied, fact that a nice no-front-teeth guy took advantage to offer us an unknown hostel with all commodities and cheap. It’s useless to say that swimming pool was green, the kitchen probably had been a horror movie scenario and we are still waiting for the wifi connection…

The horror kitchen

However, this didn’t affect our positive energy so we went to enjoy an Italian ice-cream with an Italian bartender under the hot tropical rain. For those who love Dulce de Leche, don’t worry, it’s always available as ice-cream taste! By the way, remember to take always mosquito lotion with you when you go out at night… mosquitos are starving!!
Next day we woke up at 8am and we went to Iguazu waterfalls (taxi 70pesos person, ticket 170pp): we started with the “Upper trail” which has 3 three main balconies from where you are able to see some waterfalls from the top, each one more and more impressive. 

 

View of the waterfalls

After, we took the small train that brings you to a walkway over the river to reach “garganta del Diablo” waterfall. You can only be stunned by looking the thousands and thousands of liters falling down, feeling like you’re inside of the waterfall. Time stops, water goes on. Splashing becomes like silence or noise was just silence. You are able to see the waterfall like a bird would and feel how marvelous this place is.

After eating, we started the lower trail. In there, you feel surrounded by the waterfalls and you can see closely every little particularities of each waterfall. You can also see the exotic fauna of the zone: birds, coatis, iguanas… The last stop of the lower trail took us very close of the waterfalls.  Actually, we even went under the waterfalls with a boat where every drop seemed like a needle but the experience worth it. The shower in Iguazu waterfalls finished with us completely wet and 1L of water in each boot. No problem, the day was very sunny!
Then, we went back to the city and booked a 22h bus to Tucuman. 22hh of sandwiches.  We had the chance to participate to a bingo game and unofficially won a bottle of wine, thanks to our enthusiasm!
In Tucuman, we head up to our CouchSurfer’s place, Joaquin. We ate varied empanadas and he took us the best sightseeing of Tucuman, what a romantic viewpoint!

 

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