Habíamos leído buenísimas opiniones sobre esta ciudad, pero visitarla en julio nos dejó sensaciones muy negativas. Croacia en general se ha vuelto un destino altamente turístico en los últimos años, y en nuestro viaje por el país lo notamos en algunos sitios más que en otros.

 

La primera impresión que nos llevamos de Split fue la de una ciudad un tanto caótica. Desde el ferry que nos llevó de la isla de Brač hasta la ciudad de Split, veíamos una grandísima cantidad de edificios, todos relativamente nuevos, y no relacionábamos nada de lo que habíamos visto en internet con lo que teníamos delante.
Al bajar del ferry, nos pasó algo parecido. Había tanta gente yendo y viniendo, tantas tiendas, carteles luminosos, coches, autobuses, tanto ajetreo, que incluso nos agobió. Es cierto que veníamos de dos islas donde la vida pasa más lenta, pero Split en verano es una ciudad sobreexplotada.

Detalles de Split

 

Podría ser una ciudad de cuento porque su historia bien lo merece: un lugar que se fundó a partir de un palacio que mandó construir un emperador romano hace 17 siglos y que se ha ido transformando a lo largo de los siglos pero que aun conserva partes originales es algo que no se ve todos los días.

La mejor hora para conocer Split, a primera o última hora
Sin embargo, a medida que caminas las calles de Split te das cuenta de que en temporada alta pierde todo el encanto en favor del turismo. Calles plagadas de tiendas, restaurantes, souvenirs; el paseo marítimo es otro hervidero de gente, terrazas y puestos con más souvenirs; saliendo por la puerta Este, nos encontramos con un mercado de frutas y verduras y sí, más puestos de souvenirs.
Turismo hay en todas partes. Dubrovnik sin ir más lejos está sacando buen partido de ello pero da la sensación de que es un ‘fenómeno’ más controlado, más sutil, más elegante. Nuestra guía en Split nos dijo una frase que tiene mucha razón: “todos quieren vivir del turismo, incluso los que no saben”. En esta ciudad parece que no hay unas reglas del juego, que todo vale. Y Split se ha convertido en un Benidorm o en un Salou pero con una historia arquitectónica muy interesante detrás.La única forma de alejarse de este turismo masificado es, o bien levantarse a las 6 de la mañana para conocer la ciudad desnuda, o bien alejarse de las zonas más turísticas: subir a la colina Marjan, callejear por donde nadie lo hace, alejarse del palacio Diocleciano, etc.

En Split también hay rincones solitarios

 

PD: Aunque puede que las fotos no acompañan al 100% nuestras palabras, no queríamos dejar de compartir esta sensación con vosotros. Las fotos corresponden a momentos de menos afluencia turística, que es cuando nos movíamos por la ciudad.  Sin duda es un sitio al que volveríamos, pero creemos importante que se sepa cómo es esta ciudad en temporada alta. 

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