Valdívia ha abierto hoy sus brazos a la expedición Tahina-can Bancaja. Un paseo por el jardín botánico de la universidad Austral ha inaugurado nuestra estancia aquí. Un primer contacto con la naturaleza chilena que nos ha dado un poquito más de oxigeno. Pies descalzos disfrutando del césped húmedo, pieles blancas cogiendo color gracias al sol veraniego. ¡qué felicidad!
La comida nos esperaba lista en un restaurante de lujo. El edificio en cuestión fue protagonista en youtube por sus imágenes del terremoto (podéis verlo más abajo).

 

En cuanto a la comida, estándar. Entrantes y un buen plato de pasta con salsa de queso, delicioso. El buffete de postres era digno de la mejor de las pastelerías.
A pesar de que el cansancio era ya palpable en la cara de algunos expedicionarios, aun nos quedaban más de dos horas de caminata alrededor de Valdívia. Un tour por el centro histórico nos ha enseñado un poco más de la historia, las gentes, la arquitectura, e incluso los lobos marinos de Valdívia. Los lobos marinos se alojan en el río Calle calle, y salen de vez en cuando a tomar el sol junto a los habitantes de la ciudad. Son uno más y ya nadie se extraña de su presencia. Sólo nosotros, los tahínos, que les hemos fotografiado como si de estrellas de Hollywood se tratase. Una de las guías turísticas nos contaba que un día, iba de fiesta con sus amigos y se fue a sentar en un banco cerca del río. Sus amigos le gritaron que no lo hiciese: estuvo a punto de sentarse sobre un lobo marino. Cosas que sólo pasan en Valdívia
Esta es una ciudad de casas bajas, en contraste con algunos edificios altos. Casas coloridas, gente abierta que sin problema te ofrece una conversación, una sonrisa, o te regala una imagen. Los perros callejeros le dan un aire melancólico a Valdivia. La mirada perdida de los mismos, su poco pelaje, desgarrado por la mala vida que llevan, la marca de sus costillas hacen que Valdívia tenga, como todas las urbes, una parte negativa.
La plaza de la República ha sido escenario de un espectáculo de tango sin igual. He sido objeto de una prueba de campamento de verano. Un chico debía conseguir bailar un tango con una extrangera, y me ha tocado a mi. El show estaba asegurado…
A nuestra llegada a Puerto Pelícano, el cansancio no ha hecho que dejásemos de trabajar. Nos hemos dividido en equipos para continuar con la edición de nuestros trabajos. Otro equipo se ha dedicado a cocinar el asado que hemos cenado. Además hemos contado con la presencia de periodistas Valdivianos, que nos han hablado de la presencia de los medios de comunicación en tragedias a nivel nacional.
Un día, sin lugar a dudas, completito…Links de interés:
Bar de un edificio en Valdivia, 27 de febrero de 2010
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