Releo todas mis notas sobre Asturias para recordar los momentos que allí pasé y para poder hablar de ella, para no olvidar los detalles que la hacen mágica. Paseando por Gijón le pregunté a Adrián que como definiría Asturias. “Asturias es cultura y gastronomía“.
Sidra Asturiana

 

Gijón en verano es un hervidero de gente que recorre sus calles junto al paseo marítimo. No importa que el tiempo no acompañe cada día, que esté nublado o que incluso llueva, la vida en verano está en Gijón. En sus sidrerías, en sus playas, en sus chiringuitos y bares, comiendo tapas, visitando calas cercanas, paseando por la zona antigua. En cambio, el bus turístico está vacío. Gijón hay que pasearla.

Los últimos bañistas dan paso a los primeros surferos de la tarde que aprovechan las olas del mar Cantábrico para dar rienda suelta a su pasión. No estoy acostumbrada a ver surfistas porque las olas del Mediterráneo no tienen nada que ver con estas y disfruto embobada con pequeños y no tan pequeños subidos en sus tablas.
En la plaza mayor suenan gaitas. Un concurso, al parecer. Mientras tanto, la gente, arreglada como si fuera domingo, se aposta alrededor de “La Galana“, una de las sidrerías de esta plaza. Este punto de la ciudad, junto a “El Patio de la favorita”, son dos de los lugares más sofisticados y glamourosos que visito en Gijón. No vale ir con cualquier trapillo, hay que sacar los mejores trajes a pasear, pintarse, ponerse guapos y salir a lucir palmito.
El patio de la Favorita, Gijón.

 

En Gijón la puesta de sol no es la más bonita porque el astro se esconde por detrás del puerto mercantil, pero aun así hay que saber desde dónde contemplarla. Uno de los lugares es desde el Elogio del horizonte, una escultura del artista Eduardo Chillida. Es probablemente el punto más alto de la ciudad y desde donde se ve mejor la puesta de sol.

Un poco más abajo, en la zona antigua de Gijón, Cimadevilla, se encuentra la Cuesta del Cholo. Alrededor de las ocho y media de la tarde no cabe ni un alfiler en esta cuesta hasta donde se acerca la gente a tomar unas sidras y unas tapas a la hora de la caída del sol. La temperatura es perfecta, ni frío ni calor, y las nubes se despejan ligeramente para regalarnos un bonito espectáculo visual.
Puesta de sol desde la cuesta del Cholo.

 

Cuando la luz del día se apaga Gijón sigue vivo, Gijón tiene ganas de gente a todas horas durante la temporada de verano.

Una semana no es suficiente para conocer Asturias, igual que no lo es para ningún lugar, pero si para llevarse una buena impresión y saber que volverás. Que darás otro paseo por Gijón, que conocerás a fondo Oviedo, que harás una ruta por sus playas, por sus sidrerías, que comerás otro pincho por un euro. Porque Asturias ya te ha robado el corazón.
Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida.
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