Tras recorrer el Parque Nacional del Bromo por libre le tocaba el turno al volcán Ijen.  Una subida a la montaña bajo las estrellas, el fuego azul, el amanecer, el olor a azufre… te contamos nuestra (mala) experiencia y recomendaciones a la hora de saber cómo llegar al volcán Ijen por libre.

cómo llegar al volcán ijen por libre: el cráter del volcán
El cráter del Volcán Ijen

El volcán Ijen

El volcán Ijen forma parte de un complejo volcánico que recibe el mismo nombre. El Ijen se ha convertido en un icono de la isla de Java desde que National Geographic publicó hace unos años un reportaje sobre el famoso ‘fuego azul’, que no es otra cosa que azufre en combustión. Es este fuego azul el que atrae a tantas personas hacia las entrañas de un volcán tan activo como peligroso.

En el interior del cráter trabajan mineros en condiciones infrahumanas recogiendo bloques de azufre que luego venden por una cantidad que les permite sobre vivir. El aire es irrespirable y necesitas, sí o sí, una máscara antigás. Muchos de esos mineros no tienen máscara, trabajan en chanclas y arrastran bloques de azufre que pesan unos 80kg en unas pobres cestas.

Azufre en bloque
El codiciado azufre en bloques

La peculiaridad de este volcán es el descomunal acúmulo de azufre que alberga en su interior. Un elevado porcentaje de este elemento químico emerge en estado líquido y desciende creando ríos rojizos que se solidifican y cristalizan en contacto con la atmósfera; se originan así grandes bloques de color amarillo intenso. Otra gran parte del azufre, sin embargo, es eyectada en estado gaseoso.” Con este párrafo del reportaje de National Geographic me pregunto: ¿por qué queremos ir a un lugar tan peligroso?

Mi (mala) experiencia en el volcán Ijen

Iniciamos el recorrido a la hora de apertura del camino para turistas (2 de la mañana). Y quizá el único motivo por el que recomendaría subir al Ijen es por ese camino. En un día despejado, las estrellas te guiarán hasta la cima. El cielo en un lugar con tan poca contaminación lumínica es un espectáculo.

Aún así, por el camino nos encontramos con otra cosa que no esperábamos: un servicio de carritos individuales en los que te montas y dos o tres personas te suben a la cima. Por si te planteas subir un volcán pero, a medio camino te das cuenta de que te pesa el culo y necesitas que te suban entre tres personas.  Un servicio que cuesta unos 60€ a dividir entre los tres porteadores y que, para ellos, también es una bendición económica.

cómo llegar al volcán ijen por libre: Un carrito de dos ruedas
Los carritos en los que transportan a turistas hasta la cima del Ijen

Tardamos aproximadamente una hora y media en subir. El último tramo es el más duro, con una subida bastante pronunciada. Y al llegar arriba, toca bajar. Las condiciones meteorológicas el día que nosotros subimos al Ijen eran viento, humedad, frío en la cima. Dependiendo del clima, los gases del azufre son más o menos fuertes. A nosotros nos tocó un día especialmente duro. Así que nada más llegar a la cima, nos pusimos las máscaras antigás que nos habían alquilado en el alojamiento.

cómo llegar al volcán ijen por libre: es importante llevar máscaras antigás
Nuestro ‘look’ para el Ijen: cuanto más tapados mejor
cómo llegar al volcán ijen por libre: bajar al cráter está prohibido
La única señalización que hay en todo el volcán de que está prohibido bajar al cráter es esta. De noche prácticamente ni se ve.
La bajada al cráter del Ijen

Ignorando todas las señales de prohibido pasar y de peligro, iniciamos el descenso hacia el cráter del volcán Ijen. Porque ahí es donde, si tienes suerte, verás el fuego azul. No habían pasado ni dos minutos desde que empezamos la bajada, cuando nos cruzamos al primer minero. En ese momento me pregunté por primera vez: ¿qué narices hago yo aquí? Todos nos apartamos, le miré, miré sus pies en chanclas, su boca y nariz cubiertas por un pañuelo, se me escapó una lágrima, pero seguí.

Cuanto más avanzábamos, más estrecho e impracticable era el camino. ¡Aquello ni siquiera era un camino! Era una jodida montaña por la que decenas de mineros suben y bajan dos veces al día para poder comer. Y allí estábamos todos nosotros, turistas, entorpeciendo ese camino. Algunos haciendo fotos, otros esquivando mineros, otros apoyándose donde podían porque el olor traspasaba cualquier máscara.

El peor momento

Y llegamos abajo. Y allí ni rastro de fuego azul. Una llamita en el suelo que nada tenía que ver con esas imágenes que te enseñan en National Geographic o que habíamos visto en otros blogs. Parecía la llama del fogón de la cocina de casa. Viajamos en temporada baja, en temporada de lluvias y, al parecer, para que esas llamaradas azules se den, las condiciones climatológicas tienen que ser otras.

Estábamos ahí, en el mismísimo infierno, agotados. En una mina de azufre, con ese olor infernal que luego no nos quitaríamos de la ropa en varios meses. Y sin fuego azul. Así que decidimos ascender de nuevo hasta la cima del cráter. Con tan mala suerte que nos equivocamos de camino. Y de repente empezó a soplar el viento en nuestra dirección y todo ese humo irrespirable se nos vino a la cara. Ni máscara ni nada, aquello fue como una hostia en toda la cara. Me agazapé, metí la cabeza entre las piernas e intenté respirar.

Ya no sabía ni dónde estaba Adrián ni tampoco Fran, un chico con el que compartimos varios días en Java. Debieron ser minutos, pero a mi me parecieron horas. Y de pronto sentí como una mano agarraba la mía y tiraba de mi. Era un minero sacándome de ese lugar infernal y poniéndome a salvo. Y detrás mío venían Adrián y Fran.

cómo llegar al volcán ijen por libre: el cansancio hizo que nos costase mucho volver a subir a la cima
Agotada en la última subida
De nuevo en la cima

Subimos todo lo rápido que pudimos y al llegar a la cima nos sentamos a beber agua y comer galletas. Y sinceramente me sentí estúpida. Idiota por no haber hecho ni puñetero caso de las señalizaciones que indican perfectamente que no se puede bajar. Idiota por seguir a la masa, porque quería verlo con mis propios ojos. Y aprendí que hay cosas que si no las ves, tampoco pasa nada. Y me sentí muy muy pequeña porque en un momento, la madre naturaleza te da una patada en el culo y te manda al otro barrio, por hacer el tonto.

Todo eso lo pensaba mientras contemplaba el lago que se ha formado en el interior del cráter. Con sus 40ºC, su color turquesa, sus 36 millones de metros cúbicos de ácido sulfúrico y ácido clorhídrico y su quilómetro de diámetro, es el lago más grande del mundo con estas peculiaridades.

cómo llegar al volcán ijen por libre: el lago de color turquesa
El lago es de un color azul turquesa precioso

La otra cara de la moneda

Mientras contemplaba el lago, también me pregunté: ¿por qué no hay nadie controlando la bajada al cráter? Para que así nadie se ‘cuele’. Sencillo: negocio.

La entrada al Volcán Ijen cuesta p.000 rupias por persona (unos 6,5€. Este precio es entre semana, en fin de semana es más caro). Cuanta más gente suba, más dinero. ¿Y cuál es el reclamo principal del Volcán Ijen? El fuego azul, que solo se puede ver de cerca en el cráter. Mi opinión es que si cerrasen de verdad esa bajada y no hubiese manera de ver el fuego azul, mucha gente no se plantearía subir, y menos de noche.

Es un negocio que da dinero al gobierno, a las personas que trabajan gestionando el camping que hay a los pies del Ijen, a los guías, a los touroperadores e incluso a los propios mineros, que de trozos de azufre hacen pequeñas artesanías que venden a turistas por bastante más dinero de lo que venden un pedrusco de ese mismo material.

cómo llegar al volcán ijen por libre: souvenirs hechos de azufre
Los souvenirs hechos de azufre

Entonces qué haces, ¿subes o no subes? ¿les compras una artesanía o no? ¿Te subes al carrito para que te lleven hasta la cima? ¿Cuál es la opción responsable en este caso, si es que la hay?

Otras opiniones

Al volver del volcán, me pregunté: ¿por qué nadie cuenta lo horrible que es este lugar? Y no es que nadie lo cuente, es que yo solo había leído opiniones positivas. Entonces conté nuestra experiencia por Instagram y pregunté a aquellos que habían estado que contasen su subida al Ijen, que diesen su opinión. Y salieron muchos punto de vista diferentes.

Hoy me he vuelto a sentir pequeña y vulnerable. Hoy no he salido de mi zona de confort, hoy la he toreado. Esta noche hemos hecho el trekking al volcán Ijen. Y más allá de que no estamos muy en forma tras 5 meses de viaje, es que una vez subes al volcán, desciendes por el cráter para ver el famoso ‘blue fire’, azufre en combustión. La bajada es peligrosa y los gases, tóxicos. Te quedas sin energía. Y encima compartes camino con los mineros que extraen azufre en condiciones inhumanas. No acabo de estar segura de que sea un sitio en el que se deba permitir semejante afluencia de turistas, porque perjudicas el camino de esos mineros y porque es realmente peligroso. Tampoco sé si es que hoy los gases estaban especialmente intensos y normalmente no es así, por eso te pregunto: ¿has estado? ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Lo recomendarías?

Una publicación compartida de Carla Llamas 🔹 Travel Writer (@lamaletadecarla) el

Mostrándote esto lo que quiero decir es que en este artículo ni te quiero desaconsejar que vayas ni desanimarte con tu excursión. Esta es mi experiencia. Y si yo repitiese no bajaría al cráter ni por todo el blue fire del mundo. Por una cuestión de peligro y también de respeto hacia esos trabajadores.

Como veis en los comentarios de la foto, mucha gente estuvo hace unos años, cuando el volcán Ijen no era demasiado famoso y no habían demasiados turistas. Nosotros fuimos en temporada baja y un lunes y había bastante gente. En temporada alta seguro que parece una romería.

El paisaje es bellísimo y si te gusta la montaña, no te lo pierdas, pero con cabeza.

Cómo llegar al volcán Ijen por libre

Nosotros optamos por la opción más barata, pero sinceramente no creo que sea la mejor. Estas son tus opciones para llegar al volcán Ijen:

Alojamiento en Banyuwangi

Nosotros nos alojamos en el Classic Guest House de Banyuwangi, uno de los pueblos donde hacer base para subir al Ijen. Se encuentra aproximadante a una hora del inicio de la subida. Lo que hicimos fue dejar nuestras cosas en el alojamiento, alquilar una moto y hacer el trayecto. Y la ida no fue para tanto. La vuelta, en cambio, fue mortal. Hechos polvo de los gases, de no dormir en toda la noche y del cansancio físico de subir y bajar una montaña, el camino de vuelta fue un reto.

Personalmente no lo recomiendo. Pero si aún así lo prefieres porque es bastante más económico que un tour organizado, debes saber que la carretera está en buen estado. A medio camino llegarás a una carretera que es propiedad privada. Hay un control de seguridad en el que te pararán y tendrás que abonar el precio que vale cruzar la carretera.

Alojarse en el camping a los pies del Ijen

No conozco muy bien esta opción pero sé que existe porque vimos el camping all mismo.

Reservar un tour

Y no recomiendo únicamente el traslado. Si te apetece subir hasta el volcán y quieres bajar a ver el fuego azul, lo mejor es que vayas con un guía. No es obligatorio (ya ves que nosotros íbamos sin guía), pero en caso de querer hacerlo, a mi me parece imprescindible ir con una persona que conozca bien ese lugar.

En nuestro alojamiento organizaban tours, pero si viajas en temporada alta te recomiendo reservarlo con antelación, igual que si vas al Parque Nacional del Bromo o al Parque Nacional de Komodo. Indonesia es un destino muy codiciado en los meses de julio y agosto y dejarlo todo para el último momento puede salirte o muy bien, o fatal.

Subir de día

Puede ser un trekking muy bonito porque el paisaje es alucinante y podrás ver el lago del cráter. Y para esto no necesitas guía ni tour.

Recomendaciones para llegar al volcán Ijen por libre

  • Si decides bajar al cráter, que sea con gente, nunca solo/a. Y a ser posible con un guía.
  • Lleva contigo una buena máscara antigás. Nosotros la alquilamos en nuestro alojamiento. Hemos leído testimonios de gente que nos ha dicho que no tuvieron que utilizarla demasiado. Pero mejor llevarla por si acaso.
  • Lleva contigo también una linterna o un frontal. Nosotros íbamos con la linterna del móvil y nos resultó muy incómodo tener que llevarlo en la mano.
  • Si puedes elegir, lleva ropa vieja. Después de subir al Ijen te olerá a huevo podrido hasta que la hiervas o la laves unas cuantas veces. Damos fé.
  • En la cima hace frío, lleva ropa de abrigo. No hace falta llevar calzado especial, nosotros subimos con unas zapatillas de deporte normales. Puedes ver todo lo que llevábamos en la mochila aquí. 
  • Lleva agua y algún snack para recuperar fuerzas.
  • A mi me pareció un lugar en el que es fácil tener un percance. No te olvides nunca de llevar seguro de viajes.

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