Conocí a la orquesta Buena Vista Social Club hace un par de años. Seguramente había escuchado esas canciones antes, probablemente en mi primera y hasta la fecha única visita a Cuba. Pero sonaban diferente, sonaban auténticas. Mi spotify habrá recorrido sus canciones incontables veces y otras tantas habré publicado links a sus canciones en mi muro de Facebook. Pero no se puede comparar a oírles en directo.

Anoche asistí a todo un espectáculo musical, un placer para los sentidos. Se abrió el telón y allí estaban, los 12 componentes de la Orquesta Buena vista Social club, listos para hacernos vibrar con su música. El auditori de Sant Cugat les recibió con una gran ovación que solo fue interrumpida por los primeros acordes de “de camino a la vereda”.
Buena vista social Club con Omara Portuondo

 

Cerré los ojos y me dediqué a disfrutar. Por un momento me vi en las calles de Pinar del Río, con una Bucanero en la mano y bailando al son de la música callejera. Me vi rodeada de gente, de risas, de movimiento…veía las calles anchas de Pinar del río bailar al son de la salsa…

Volví al auditori. Los espectadores, en sus sillas, inquietos, moviendo los hombros, siguiendo el ritmo de “amor de loca juventud” y “pueblo nuevo” con los pies, bailando sentados. Y yo una de ellos.
El momento más esperado: la aparición de Omara Portuondo, la cantante estrella de la orquesta. Con “20 años atrás” y “quizás, quizás, quizás”, se metió al público en el bolsillo, nos hizo aplaudir, nos hizo levantarnos y estremecernos al oír su voz. Una mujer de unos sesenta años, adorable, y con el espíritu de una chica de quince. Cerré los ojos de nuevo, y me trasladé a la aldea de Río Sequito, donde nos ofrecieron un recital de música en directo. La gente de aquella aldea desprendía esa honestidad, esa bondad y amor, lo mismo que desprendía Omara.

 

Disfrutaba, y nos hacía disfrutar.
Joan Manuel Serrat es uno de los cantautores predilectos de los cubanos. De hecho, en mi visita a la isla nos llevaron a un homenaje a cantantes españoles como él Nino bravo o Camilo Sesto, entre otros. Lo que no esperaba es que Omara, con su gran voz, nos deleitase con “Aquellas pequeñas cosas”, a capella, en exclusiva para el auditori de Sant Cugat. Fue, sin duda alguna, el momento más emotivo de la noche. El público enmudeció al oírla. Mirase donde mirase, la gente la escuchaba, casi sin parpadear, solo tenían ojos para ella.
El final del concierto fue, seguramente, la mejor parte. Con “chan chan”, “el cuarto de tula” y “dos gardenias” nos hicieron levantar de los asientos, bailar con ellos y desear que la actuación durase toda la noche. Volví a cerrar los ojos. Esta vez me vi en La Habana, paseando junto al Malecón, recorriendo los mercadillos de libros en La Habana Vieja, descubriendo por primera vez “La bodeguita del medio” y los recovecos del “Callejón de Hammel”.
Volví a Cuba. Sólo durante dos horas, pero me hizo recordar aquel gran viaje donde descubrí por primera vez la isla. Me repetí a mi misma que no puedo tardar mucho en volver.
Para los que no conocéis Buena Vista social club, son una formación de músicos cubanos que llevan 15 años sobre los escenarios llevando sus melodías alrededor del mundo. Entre ellos se encuentran Guajiro Mirabal, “el trompeta de Cuba”, Jesús Aguaje Ramos, Barbarito Torres (uno de los protagonistas de la historia musical de Cuba) y, como no, la voz femenina de la Orquesta, Omara Portuondo.
Buscad su música, cerrad los ojos y disfrutad del viaje.
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2 Comentarios

  1. Me ha encantado, es más, me ha emocionado porque compartí ese placer, esa música que te transporta allí donde tu quieres y nunca te permites ir…

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