Al pasar al vestíbulo del teatro-cabaret bajo las enormes letras de ‘Féerie’, el espectáculo que se lleva representando desde diciembre de 1999, ya tienes la sensación de que entras en otro mundo. Paredes revestidas con murales, posters originales de los artistas que han pasado por el escenario del Moulin Rouge y un ambiente de glamour sin igual.

En la entrada al Moulin Rouge

 

Y cuando cruzas las puertas hacia el teatro, te introduces de inmediato en la atmósfera Moulin Rouge: un espacio enorme, lleno de mesitas con lamparillas rojas, luz tenue, una mezcla de romanticismo y lujuria. No pudimos evitar imaginárnoslo en otra época, inundado del humo de los puros y cigarros de señores acudiendo a ver uno de los cabarets más famosos del mundo.

El Moulin Rouge fue en su época un lugar revolucionario. Por primera vez en un escenario se congregaban jóvenes chicas bailando coreografías muy diferentes de lo que se había visto hasta entonces, con movimientos llamativos y gritos, vestidas con faldas que se levantaban para enseñar bien sus piernas. Más adelante este baile recibió el nombre de Cancan francés y desde entonces, más de 100 años después, se sigue practicando los 365 días del año, dos veces al día en el corazón de París.

Can Can francés
Fuente: Moulin Rouge
Uno de los espectáculos del show
Fuente: Moulin Rouge

 

Como curiosidad, las bailarinas del Moulin Rouge son conocidas como ‘Doriss Girls’ por Miss Doris, que bailó en el cabaret desde 1957 y que, por su talento, acabó creando su propio grupo de bailarinas y más tarde fue coreógrafa.

En un momento de la representación
Fuente: Moulin Rouge

 

Y son precisamente Miss Doris, junto a Ruggero Angeletti, los que crean Féerie, el espectáculo que se representa actualmente en el Moulin Rouge. El show se divide en cuatro escenas principales en las que viajamos por diferentes lugares a través de decorados, vestidos y trajes, bailes y canciones. Y entre escena y escena hay números circenses que te dejan con la boca abierta. 

Uno de los números más visuales, con todas las chicas vestidas de rosa
Fuente: Moulin Rouge

 

Imaginaos nuestras caras de asombro cuando para uno de esos números especiales escogieron al Becario para salir al escenario y colaborar. Tuvo que meterse en el papel de un ligón de discoteca que acaba en una pelea con otro chico por una mujer. Risas aseguradas y un recuerdo para toda la vida que no pudimos grabar porque no, en el Moulin Rouge no están permitidas las cámaras.
Si buscas una experiencia inolvidable, una noche de risas, sorpresas, música y baile, el Moulin Rouge es tu opción en París.Más información:
Web oficial del Moulin Rouge
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