Cuando planeamos el viaje por Croacia sabíamos que tenía que ser low-cost a toda costa y empezamos a plantearnos opciones de alojamiento. Couchsurfing no nos sirvió de mucho porque queríamos tener todos los alojamientos más o menos cerrados con antelación suficiente. Íbamos a viajar en julio y no queríamos que los precios se disparasen y con couchsurfing no puedes planificar en exceso (o al menos nosotros no tuvimos esa suerte).
En Croacia los hoteles son, en general, bastante caros y triunfan los alojamientos en casas particulares. Las Sobes o habitaciones en apartamentos son tu opción si viajas con un presupuesto limitado. El precio medio por noche en una habitación doble en temporada de verano es de 35€.

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1a experiencia en AirBnb
En este punto empezamos a considerar AirBnb. Esta es una plataforma donde particulares anuncian habitaciones o viviendas para alquiler vacacional. La ventaja principal que vimos es que por el mismo precio, encontrábamos apartamentos en zonas mucho más céntricas. Por lo mismo que en las páginas habituales teníamos un guesthouse (“casa de invitados”) a 1Km del centro, en AirBnB teníamos un alojamiento mucho más original y en el corazón de las ciudades que íbamos a visitar.
Nuestra primera experiencia fue en Mljet. Nos alojamos en casa de una pareja de croatas jubilados a los pies del parque nacional de la isla. Ubicación inmejorable. Y aunque su casa no tenía todas las comodidades de un hotel, disfrutamos de una experiencia inolvidable.
Nuestra habitación no era más que cuatro paredes de ladrillo con dos sencillas camas, una mesa y un lavabo. Compartíamos cocina con ellos y con otros dos franceses que se alojaban allí. El baño estaba fuera de la casa y la ducha eran dos tablones de madera en vertical desde donde podías ver el atardecer y las estrellas. Un lujo.
La cocina
La ducha con vistas
Nuestra habitación
A pesar de lo original de la casa y de la enorme cantidad de mosquitos, avispas, arañas, moscas y tantos otros insectos que había, lo mejor fueron, una vez más, las personas. Mico y Dada nos acogieron como si fuésemos sus nietos, uno de los días nos llevaron a hacer la compra e incluso nos invitaron a comer pescado fresco que ellos mismos habían pescado la noche anterior.
Disfrutando de Mljet con nuestros anfitriones
Fue la mejor estancia de todo nuestro viaje por Croacia. La menos lujosa, pero la mejor SIN DUDA.
En Zadar, nos alojó la que probablemente sea la señora más agradable de todo Zadar, y también la que menos inglés sabe. Pero no importó: intentó darnos conversación, explicarnos cosas de la ciudad, cosas sobre ella, nos invitó a utilizar su cocina y constantemente quería invitarnos a café o zumo. Nos dio pena estar con ella sólo una noche porque nos hizo sentir muy a gusto.
Nuestra habitación en Zadar
En la isla de Dugi Otok volvimos a escoger AirBnb pero en este caso no tuvimos la misma suerte. Sí, la casa estaba en el mismo centro de Sali, disponíamos de una habitación y un baño solo para nosotros pero sólo vimos a la dueña el mismo día de llegada, y de casualidad.
En Zagreb, el propietario fue muy amable y accedió a recogernos en la estación de autobuses y llevarnos hasta la casa para darnos algunos consejos y enseñarnos el barrio. Un chico majísimo que nos orientó y nos dio algunas recomendaciones. Eso sí, tampoco volvimos a verle más.
Conclusión
AirBnB no es Couchsurfing y nadie (ni anfitrión ni viajero) se siente en la obligación de hacer nada porque estás pagando por un servicio. 
Es una mezcla entre una página de reserva de alojamientos y couchsurfing. Pagas por un espacio un poco más especial, único, y si tienes la suerte de que convives con el propietario y es como Mico y Dada o la señora de Zadar (de la cual no recuerdo el nombre), seguro que te llevas un recuerdo inolvidable. Sino, disfruta de la ciudad y de tu apartamento en el centro y olvídate del resto.
No me canso de decirlo, son las personas las que pueden hacer que te enamores del todo de una ciudad o un país, por eso se agradece tanto estar de viaje y que te hagan sentir como en casa. Y Croacia de eso tiene y mucho!
PD: Os regalo una foto más de Adrián y Mico que, no sé por qué, me hace gracia.
Adrián y Mico sirviéndose la comida
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