Cuando planeábamos la escapada a Lloret de Mar mucha gente nos preguntaba que por qué Lloret, “si Lloret no tiene nada”. Y la realidad es que, en general, se cree que Lloret no es nada más que playa y turismo extranjero. Por eso después de haber conocido el Lloret más local y más tranquilo os puedo asegurar que este pueblecito de la costa mediterránea tiene mucho que ofrecer.

Y la verdad es que me siento un poquito en deuda con esta ciudad por darme unos días tan deliciosos sin que yo esperara nada. Así que espero recompensarla contándote qué hacer en Lloret de Mar y convenciéndote de que es mucho más que sol y playa. Ojalá consiga que la visites cuando vayas de viaje por la Costa Brava y la disfrutes tanto como yo.

Un poco de historia

Para entender Lloret hay que saber algo de historia de esta ciudad. Por lo menos algo de historia reciente que es la que ha ido modelando y transformando Lloret de Mar hasta nuestros días.
Creo que un buen momento para empezar es finales del siglo XIX, cuando muchos habitantes de Lloret se embarcaron rumbo a las colonias americanas. La mayoría eran los hijos de las familias más pobres del pueblo que ansiaban hacer fortuna en el nuevo mundo. Los destinos más escogidos por los loretenses fueron Matanzas y La Habana, en Cuba.

De los jóvenes que se fueron, los pocos que volvieron con fortuna se conocen como “indianos” o “americanos”. Ellos se encargaron de transformar la fisonomía urbana de Lloret de Mar. Grandes Mansiones en el paseo marítimo, financiaron escuelas y colegios y también contribuyeron activamente a la reconstrucción modernista de la iglesia parroquial.

A principios del siglo XX, Lloret empezó a acoger a familias barcelonesas con un alto poder adquisitivo que decidían pasar allí las vacaciones. Tras la Guerra Civil española, la burguesía de Barcelona volvió a escoger Lloret de Mar como destino de veraneo. Y también empezaron a llegar los primeros extranjeros, influenciados por la fama de Lloret.
A partir de los años 50, Lloret empezó una transformación urbanística enfocada al negocio del turismo.

Lloret es una villa que siempre ha estado estrechamente relacionada con el mar. Los loretenses son gente emprendedora que siempre ha buscado en el mar una forma de sustentarse. Primero como pueblo pescador, después lanzándose en barco a las Américas. Y actualmente con una economía que se sustenta en el turismo, en el sol, en la playa y en todos los atractivos de la ciudad.

Qué hacer en Lloret de Mar

Si te estás preguntando qué hacer en Lloret de Mar, hay muchísima oferta turística. Yo siempre te hablo de los lugares en los que he estado (y que me han gustado, claro). Eso quiere decir que aquí no están todos, pero puedes visitar la página web de turismo de Lloret de Mar para más ideas.

Paseo de Mossèn Jacint Verdaguer

Es el paseo que une la Casa de la Vila, o sea, el Ayuntamiento de Lloret, con el Museo del Mar – Can Garriga. Junto al paseo se construyeron numerosas casas de estilo colonial, pero desafortunadamente ya no queda ninguna. En este paseo se celebran muchos eventos y siempre está lleno de vida.

Qué hacer en Lloret de Mar: Passeig de Mossèn Jacint Verdaguer desde el Museo del Mar
Passeig de Mossèn Jacint Verdaguer desde el Museo del Mar. Al final, la Casa de la Vila.
Casa de la Vila – Ayuntamiento

Inaugurado en 1872 y de estilo neoclásico. Si visitáis Lloret en verano no os podéis perder su Fiesta Mayor de verano. De todo lo que nos contaron me llamó especialmente la atención el Baile de la Plaza o de las ‘Almorratxes’, una danza muy antigua de ascendencia árabe.

Se dice que en la época en la que la costa catalana era atacada por los moros, llegó a Lloret un rico musulmán. Un día asistió a este baile tradicional y se enamoró de una loretense y se empeñó en bailar con ella. Como prueba de su amor le ofreció la almorratxa, un recipiente con forma de jarrón pequeño y de vidrio, lleno de perfume. La doncella, queriendo ser fiel a su pueblo y a su religión, rechazó al joven y tiró la almorratxa al suelo.

Es una danza que tradicionalmente bailaban obreros con obreras. Actualmente se escoge a cuatro chicas del pueblo que suelen bailar con sus parejas o amigos. Cuando acaban el baile, las cuatro chicas se dirigen al centro de la plaza y lanzan la ‘almorratxa’ (un recipiente de vidrio) al suelo. Se dice que si el recipiente se rompe, la chica se casará el año siguiente.

Museo del Mar – Can Garriga

Es una de las pocas casas indianas que quedan en Lloret. Can Garriga tiene gran valor histórico y patrimonial. Se restauró y se ha reconvertido en oficina de turismo y Museo del Mar.
A finales de 1800, Enric Garriga i Mataró decidió poner rumbo a tierras cubanas. Se estableció en Cienfuegos y junto a su hermano creó una empresa de construcción. Hicieron una gran fortuna y, al regresar a su villa natal en 1887, encargaron la edificación de esta casa.

En 1981, el ayuntamiento la adquirió para convertirla en un museo. Para mi es uno de los museos imprescindibles de Lloret de Mar porque es como un viaje por la historia de la ciudad. Permite entender perfectamente la relación de la villa con el mar. Cuenta con una colección de maquetas navales y de materiales relacionados con la vela. Y como no podía ser de otra manera, también se ven representados los indianos.
Pero el secreto mejor guardado de Can Garriga es su preciosa terraza, que parece que se adentra en el mar.

Qué hacer en Lloret de Mar: Museo del Mar en Can Garriga
Estancia dedicada a los “indianos” en el Museo del Mar
Iglesia Parroquial de Sant Romà – Capilla del Santísimo

Cuando vayas caminando por Lloret, no te olvides de mirar arriba. Solo así descubrirás una de las mayores joyas del arte modernista catalán: las capillas de la iglesia de San Román.
La iglesia en sí se construyó en estilo gótico entre los años 1509 y 1522. En 1916 se añadieron las capillas, la del Baptisterio y la del Santísimo, que sí son de estilo modernista.

Qué hacer en Lloret de Mar: colorida cúpula de la Parroquia de Sant Romà
Cúpula de la Parroquia de Sant Romà
Casa font

Si hay algo que hacer en Lloret de Mar casi obligatoriamente es visitar Can Font. Es la joya de la corona, especialmente si os gusta el arte modernista. O simplemente si os gusta ver cómo vivían en una casa señorial del siglo XIX. Igual que la Casa Garriga, esta también la mandó construir un indiano. En este caso fue Nicolau Font i Maig.

En la fachada principal, coronando la parte superior, encontramos un anagrama con las iniciales del primer propietario, N y F. El señor Font nunca tuvo hijos pero hay muchas leyendas y rumores sobre su vida. Se le conocía como Conde, aunque nunca pagó los impuestos para ser conde. Este mote se debe a que pasaba mucho tiempo en el Condado de Jaruco en Cuba.
Cuando murió en 1908 la heredó su sobrino, el señor Cabañas. A su vez, éste la vendió a Ferran Comadran i Torres, un industrial textil de Sabadell.

Qué hacer en Lloret de Mar: Casa Font
Recibidor de la Casa Font

Él y su familia pasaron a utilizar la casa como segunda residencia y como no la utilizaban habitualmente, la habilitaron como guardería. Así que muchos loretenses que nacieron en esa época fueron a la guardería a Can Font. ¿os imagináis ir a una guardería así de bonita?

En 1981, el Ayuntamiento adquirió Can Font. En parte, la casa se ha reabierto al público gracias a las donaciones de vecinos que contaban con piezas de la época y que las han cedido para ser expuestas. Además, se han fabricado muebles para recrear el estilo y ambiente de la época del primer propietario.

Qué hacer en Lloret de Mar: el baño lleno de detalles de la Casa Font
El precioso baño de la Casa Font
Dona Marinera

Esta estatua representa a una mujer marinera mirando al mar. Es un homenaje a todas las mujeres que pasaban meses sin saber nada de sus maridos marineros. Éstos pasaban largos períodos de tiempo en alta mar sin dar señal de vida.
Desde la escultura se obtienen unas espectaculares vistas de Lloret de Mar y de la playa. Una panorámica perfecta de la ciudad.

Cala Banys y el daiquiri cubano

Si llevas ya un rato paseando por calles bonitas y casas modernistas, te apetecerá un parón. No creo que haya un sitio más bonito que Cala Banys para un cocktail. Desde aquí se puede ver el amanecer y el atardecer, aunque no se ve directamente, no está nada mal tampoco.

Qué hacer en Lloret de Mar: Cala Banys
Cala Banys, un lugar perfecto para tomar un daiquiri

De Lloret de Mar no puedes irte sin tomar un daiquiri. Porque la relación entre Cuba y Lloret de Mar también pasa por esta bebida. Constantí Ribalaigua, otro loretense que atracó en Cuba, es conocido como el rey de los cocteleros. Y es que cuatro años después de llegar a Cuba, el señor Ribalaigua ya era propietario del Floridita.

Ribalaigua sabía que tenía que hacer algo diferente para acabar con la competencia y así lo hizo. Trajo de Estados Unidos la primera máquina de picar hielo que hubo en Cuba y mejoró la receta. A la mezcla original añadió licor Marraschino y hielo picado, lo que se conoce como frappé. Así nació el Daiquiri Floridita y así El Floridita se convirtió en La Catedral del Daiquiri.

Así que esa bebida mundialmente conocida tiene parte de su alma y origen en Lloret de Mar.

Qué hacer en Lloret de Mar: Daiquiri en Cala banys
Dúo de Daiquiris en Cala Banys
Castillo de Sant Joan

El Castillo se encuentra en la cima de la montaña que separa las playas de Lloret de Mar y Fenals.  De la fortaleza original de principios del siglo XI d.C. solamente quedan los cimientos de la torre del homenaje, parte de la muralla y algunos vestigios excavados.

Destruido y reconstruido en innumerables ocasiones, hasta finales del siglo XVII aún estuvo en funcionamiento, principalmente como torre de vigía.

En los años 60 se iba a demoler pero se decidió proteger como Bien de Interés Cultural. Así, en 1992 se acabó de restaurar la torre del homenaje, desde donde hay unas vistas impresionantes. Y en 2000-01 se procedió a completar las excavaciones para conocer mejor la historia medieval de la villa. Además, se contribuyó a hacer el espacio más accesible y funcional con información del castillo y de Lloret de Mar.

Qué hacer en Lloret de Mar: Castillo de Sant Joan
La torre del Homenaje del Castillo de Sant Joan
Cementerio Modernista

Este no es un cementerio cualquiera. Está incluido en la Ruta de Cementerios Europeos y ha sido declarado bien de interés cultural. Además, conserva también parte de la huella indiana.

El cementerio se reformó a finales del siglo XIX. La inversión fue a cargo de familias adineradas de la zona que a menudo tenían relaciones económicas con las Américas. Gracias a esas aportaciones se pudo contar con arquitectos de renombre como Puig i Cadafalch. El cementerio tiene una organización y un diseño muy inspirado en las tendencias urbanísticas de las ciudades. Tiene avenidas, paseos, plazas, etc. Todo ello distribuido siguiendo pautas de jerarquía social.

Estos indianos que volvían de ultramar se construían grandes casas en las que pasar una buena vida. Pero también caros mausoleos en los que pasar distinguidamente al mundo de los muertos.

De esta forma, el cementerio de Lloret es uno de los que tiene más muestras de arte funerario catalán del periodo modernista.

Qué hacer en Lloret de Mar: Cementerio Modernista
Recorriendo el Cementerio Modernista de Lloret
Qué hacer en Lloret de Mar: Cementerio Modernista de Lloret
Detalle de una de las obras en el Cementerio
Jardines de Santa Clotilde

Los jardines de Santa Clotilde son un pequeño pedazo de paraíso en Lloret de Mar. Son unos enormes jardines situados al borde de un acantilado con unas vistas impresionantes al mar y a la costa Brava. Fue el Marqués de Roviralta quien se los encargo al arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí, todo un experto en la material.

Son casi 27.000 metros cuadrados que siguen el modelo del renacentista italiano, con terrazas que se superponen, caminos que se cruzan, rampas y escaleras. Tamebin encontramos esculturas, fuentes y estancos que rompen con la uniformidad del jardín.

Es el lugar perfecto para dar un paseo y disfrutar de la tranquilidad. La sensación paseando por los jardines es la de estar totalmente aislado del resto del mundo.

Qué hacer en Lloret de Mar: Jardines de Santa Clotilde
Jardines de Santa Clotilde
Qué hacer en Lloret de Mar: Vistas a la playa desde los Jardines de Santa Clotilde
Las impresionantes vistas desde los Jardines
Caminos de Ronda

Los caminos de ronda son trayectos para recorrer a pie en el litoral de la Costa Brava. Antiguamente eran utilizados por la Guardia Civil para controlar la frontera marítima española y el contrabando. Hoy en día son paseos que discurren por encima de preciosas calas y que tienen vistas impresionantes de la abrupta costa de Girona.

En Lloret podéis encontrar caminos de ronda hacia uno u otro lado de la playa. Hacia el lado derecho mirando al mar, llegaréis a Cala Banys. Hacia el otro, pasaréis por el Castillo de los Plaja.

Qué hacer en Lloret de Mar: Caminos de Ronda
El Castillo de los Plaja al inicio del camino de Ronda

Dónde dormir en Lloret de Mar

Fuera de temporada alta es fácil encontrar mejores precios en cuanto a alojamiento se refiere. En nuestra escapada a Lloret nos alojamos en el Hotel Delamar, un hotel que además tiene una historia muy ligada a los indianos.

Aunque la ciudad está repleta de opciones, este hotel la verdad que nos dejó enamorados: además de su pedazo de buffet de desayuno y cena y de lo cómodas (y grandes) que son las camas, organizan muchas actividades extra para los huéspedes. A nosotros nos coincidió un taller de yoga matutino y un afternoon tea pero en vez de con té y pastas, con vino y quesos. Ah, y sus piscinas son exteriores y están climatizadas, así que sea la época del año que sea, te podrás bañar si o si.

El hotel está a dos pasos del paseo marítimo y muy muy cerca de la Dona Marinera y de Cala Banys.

Dónde dormir en Lloret de Mar: Hotel Delamar
Nuestra habitación en el Hotel Delamar
Dónde dormir en Lloret de Mar: Hotel Delamar
Disfrutando de la piscina climatizada a última hora de la tarde
La piscina de la terraza superior del Hotel Delamar, también climatizada

Dónde comer en Lloret de Mar

De los varios lugares que probamos, os recomendamos La Fusta. Nos gustó tanto a nivel calidad-precio que repetimos dos días seguidos. Tienen un menú del día muy asequible y de buena calidad, realmente merece la pena.

Cuándo visitar Lloret de Mar

Si puedes evitar julio y agosto, mejor. Es cuando la ciudad está más llena y seguramente no se disfruta igual. Nosotros visitamos Lloret en abril y pudimos tomar el sol y disfrutar de un tiempo envidiable. Así que si yo tuviese que escoger una época para ir, claramente serían los meses de abril y mayo y septiembre y octubre. 

¡Espero que todos estos consejos y recomendaciones os sean útiles! Y espero que disfrutéis de Lloret de Mar tanto como yo 🙂

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