Cuando pensamos en Teruel a menudo lo hacemos por dos cosas: por el jamón, o por los amantes de Teruel. Y sí, el jamón está delicioso y la visita a los amantes de Teruel es obligada, pero en esta ciudad encontramos muchas otras cosas.

Hablar de Teruel sería imposible sin viajar en el tiempo al siglo VIII, cuando la ciudad, así como media España, fue conquistada por los musulmanes. No fue hasta 1171 que Alfonso II y sus caballeros cristianos liberaron la ciudad y la amurallaron.
El toro y la estrella
Cuenta la leyenda que mientras los soldados de Alfonso II acampaban en el cerro donde hoy encontramos Teruel, propusieron fundar una villa para reforzar la frontera entre musulmanes y cristianos. El Rey accedió pero los soldados dudaron de donde emplazarla y optaron por dejar que la providencia les guiase. 

 

Las tropas moras que les acechaban, enviaron hacia ellos una manada de toros con las astas encendidas. Acabaron con ellos y con los soldados enemigos y entonces divisaron, en un alto, a uno de los toros con una luz entre las astas que parecía una estrella. Los cristianos lo tomaron como la señal que esperaban y fundaron allí Teruel. De esta leyenda proviene también el escudo de la ciudad y el hecho de que Teruel se identifica siempre con el Toro. Esta es una de tantas leyendas que hablan de la fundación de la ciudad y de su relación con los toros.
Un paseo por Teruel
La plaza del Torico es el centro de la ciudad. “Torico” porque el que preside la plaza es un toro de pequeñas dimensiones. Casualmente el día que pasé por allí celebraban un encierro por la tarde, con lo cual los toros eran más protagonistas que nunca.

La plaza del torico

 

Fuente bajo el “torico”

 

Junto a la plaza del Torico se encuentra el Mausoleo de los Amantes de Teruel, una parada obligatoria en el recorrido por la ciudad.
La catedral, junto a la casa consistorial, son dos elementos más que destacan en la ciudad y vale la pena acercarse a hacer unas fotos.

La catedral y el Ayuntamiento

A las afueras de la zona antigua encontramos los dos viaductos de Teruel, el antiguo (hoy solo para viandantes) y el nuevo, por donde pasan los vehículos.

En Teruel encontramos también herencia del arquitecto catalán Antoni Gaudí, ya que uno de sus discípulos construyó en la ciudad edificios tan bonitos como la casa de tejidos del Torico.

El arte mudéjar y la leyenda de las torresEl arte mudéjar merece una mención a parte cuando hablamos de Aragón en general y de Teruel en particular. Hay cinco torres en total en la ciudad: la torre de San Salvador, la torre de San Martín, la de la catedral, la torre de San Pedro y la de la Merced.

El arte mudéjar bebe de la tradición islámica aragonesa y se caracteriza por utilizar el ladrillo en sus construcciones y ornamentaciones y el uso de la cerámica decorativa en los exteriores.
Las mejores vistas de la ciudad se obtienen desde la torre de San Salvador. En los meses de marzo y septiembre/octubre, cuando los días son más cortos, la puesta de sol desde la torre parece que es impresionante. En junio, hay que conformarse con fotografiar la ciudad de día.

Una ventana a Teruel

 

Vistas desde la torre de San Salvador

 

Patrimonio de la humanidad

Desde la torre de San Salvador se observa perfectamente a su vecina, la torre de San Martín, ambas casi idénticas. Los autores de dichas torres fueron Omar y Abdalá, dos alarifes mudéjares que vivían en Teruel en el siglo XIII. Ambos se enamoraron de la misma joven, Zoraida, y para decidir cuál de los dos podía quedarse con la dama, decidieron competir por ella construyendo dos torres. El autor de la que fuese perfecta ganaría el amor de Zoraida. Abdalá construyó la torre de El Salvador, y Omar la de San Martín. Omar trabajó día y noche para acabar antes, pero su torre estaba ligeramente inclinada. Abdalá, por su parte, tardó más, pero construyó una torre perfecta. Omar, desesperado por su derrota, se suicidó arrojándose desde lo alto de la torre de San Martín.

Torre de San Martín vista desde la Torre de San Salvador

Teruel, que a veces puede parecer como una ciudad de paso, es un espectáculo para los sentidos en cuanto a arquitectura, gastronomía y vida en la calle. Y más interesante resulta cuando conocemos su historia, su pasado y el por qué de su presente. Una parada obligada si hacéis un tour por España!

 

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2 Comentarios

    • Muchas gracias Susana por tu comentario, me hace ilusión que te guste:) La verdad es que es una ciudad que deja huella!

      un saludo viajero!

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